13
nov
2013
Asistimos a un crash test de reparabilidad de un Toyota Yaris HSD. ¿Para qué se hacen y en qué consisten?
Toyota nos invita a ver cómo se realiza un crash test en uno de sus modelos híbridos y cómo se evalúan los daños para comprobar si el coste de la reparación difiere en exceso de la de un modelo de motor tradicional. ¿Tú que crees? Nosotros, antes de saber los resultados, apostamos a que es más caro. ¿Nos llevaremos una sorpresa?

A pesar de que en el mundo circulan más de 5,6 millones de híbridos de Toyota y Lexus, desde la marca japonesa nos dicen que hay muchos clientes que acuden al concesionario pensando que son coches que dan calambres, se averían más o, en caso de accidente, explotan (el reciente caso de un taxi Prius en Barcelona no es válido, ya que su propietario modificó el sistema para emplear gas).

Basta con ver las encuestas de calidad norteamericanas o europeas para comprobar que el citado Prius es uno de los modelos más fiables del mercado, como bien ha arrojado el último informe del TÜV alemán para turismos mayores de cinco años. También es comprensible, más con la situación económica que tenemos, que el mantenimiento sea cada objeto de interés y estudio. Aquí tienes el ejemplo de lo que cuesta un Yaris HSD o un Auris HSD respecto a sus homólogos gasolina y Diesel (está calculado en un plazo de ocho años, con 120.000 kilómetros de recorrido). Estas diferencias empequeñecen el mayor desembolso que hay que hacer en su compra.


Al margen de estos importes (que puedes creerte o no), Toyota quiere demostrar que la reparación económica y la dañabilidad de un pequeño 'coscorrón' en un híbrido no difiere mucho de los que sufren sus respectivos hermanos de gasolina o Diesel, resultados interesantes para las aseguradoras. ¿Por qué? Con estos crash test, estas empresas obtienen datos que les sirven para subir o no la prima a los clientes de conducen híbridos, lo que supondría una cierta penalización. Y es que como bien nos dicen, la reparación de pequeños accidentes a baja velocidad han supuesto menos de 1.000 euros en algunos modelos pero, en otros, han sobrepasado los ¡14.000 euros!


Para estudiar un caso práctico de un híbrido, nos desplazamos hasta las instalaciones de CESVIMAP en Ávila (entidad perteneciente a Mapfre, dedicada a la investigación de accidentes y reparaciones, así como a labores divulgativas, de formación profesional y consultoría de talleres). En un laboratorio especialmente acondicionado, se simularían dos pequeños golpes contra un Toyota Yaris HSD (modelo que recientemente han probado nuestros lectores probadores y cuyas opiniones verás en el número 219 que saldrá a la venta a finales de este mes): uno frontal a 15 kilómetros/hora (con un margen de +/- 1 kilómetro/hora) y otro trasero a idéntico ritmo.


Acompañado del personal cualificado del laboratorio de CESVIMAP, comienza el 'show'. La velocidad del impacto es reducida, sí, pero al hacerse contra un objeto fijo rígido, en la práctica simula ser un choque a unos 30 kilómetros/hora contra otro automóvil, caso que ocurre con mucha frecuencia en la ciudad. 

El primero que se hace es el trasero. El Yaris HSD, totalmente nuevo, se coloca en posición tres cuartos. Por detrás se le acerca una barrera móvil de 1.400 kilogramos, creada con materiales indeformables para que no absorba energía.

El coche está quieto y tiene el depósito lleno y un lastre de 75 kilogramos en forma de dummy, que simula ser un conductor. Tras producirse el 'toque' vemos que apenas ha habido daños apreciables a simple vista, de hecho, en el parachoques aparece sólo un pequeño roce negro, parecido a uno de aparcamiento. El ruido del choque ha sido bastante sonoro.


Ahora toca el delantero. Se realiza contra una barrera fija indeformable de 40 toneladas anclada al suelo. Misma operación. En esta ocasión, es el Yaris HSD el que se lanza contra la pared.

El resultado aquí sí que es más llamativo: parachoques descentrado, caída de un antiniebla, capó doblado... Y eso que ha sido sólo a 15 kilómetros/hora. ¿Malo? En absoluto: el coche ha 'atraído' la energía cinética, lo que redunda en mayor seguridad en caso de accidente. Antes los coches no se deformaban y transmitían el golpe a los ocupantes, ocasionándoles secuelas físicas.


Una vez 'desguazado', los profesionales de CESVIMAP nos indican los daños sufridos y el coste de la reparación en este Yaris HSD. Para empezar, el parachoques trasero apenas se ha visto afectado (si bien hay que pintarlo para borrar el toque de la barrera), aunque la traviesa de seguridad sí que se ha doblado de forma considerable en la parte izquierda (justo donde el golpe) y tiene que ser sustituida. En la parte delantera, hay que cambiar el parachoques porque se han roto hasta las patillas de sujeción, el antiniebla se ha roto, el faro delantero izquierdo debe ser sustituido, el capó está ligeramente descentrado, la aleta delantera izquierda ha sido desplazada, la traviesa delantera está afectada pero menos que la trasera…

¿Total de la factura? 3.053 euros, unos pocos euros más que un Yaris Diesel o un Yaris gasolina debido al faro que tiene el Yaris HSD, con leds diurnos, que no tienen sus hermanos ni en opción. Este importe apenas difiere porque ningún elemento mecánico se ha visto dañado.

Nota: Los crash test de reparabilidad son muy diferentes a los de seguridad. Estos últimos se realizan a velocidades de entre 50 y 60 kilómetros/hora y se encargan de realizarlos institutos como EuroNCAP o NHTSA.

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