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Conducimos el Mini Countryman 2017: Bienvenido, grandullón

Puede parecer el mismo pero no lo es porque estrena plataforma, crece 20 centímetros de largo y el maletero ofrece ahora 450 litros, 100 más que el anterior. Además de los modelos base, el Countryman tiene una versión John Cooper Works y una híbrida enchufable, que anuncia 42 kilómetros de autonomía en eléctrico.
Por Carlos García-Alcañiz
Mini Countryman 2017

Mini Countryman 2017
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Un pequeño camino se abre a la derecha de la carretera comarcal por la que circulamos. ¿Qué tal si tomamos esa salida para estudiar el comportamiento del Mini Countryman en pistas? Antes de nada, decirte que vamos a los mandos de un Cooper SD de 190 caballos con tracción integral 4ALL y cambio manual de seis marchas, una combinación que en la calle supone 37.600 euros. A esa suma hay que añadir fácilmente otros 5.000 euros largos en extras como el navegador táctil Professional, los faros integrales de led, la tapicería de cuero y otra de serie de detalles de personalización que hacen que el importe a pagar por un vehículo idéntico al que llevamos sobrepase los 42.000 euros, siete millones si aún sigues pensando en pesetas.

No hay reductora, bloqueos de diferencial o control de descenso de pendientes de por medio, así que el Mini Countryman de primeras es un SUV al uso como puede ser el Audi Q2. Equipa neumáticos de verano y las llantas de 17 pulgadas hacen que estemos más pendientes de evitar 'mordiscos' por piedras y salientes que aparecen al paso que del propio trazado a seguir. Como la ruta tampoco requiere de pericia –diríamos que puede pasar hasta un Seat Ibiza–, el Countryman la deja atrás con la garantía de no haber entrado en funcionamiento la transmisión integral, que envía el par necesario a las gomas posteriores cuando surgen complicaciones. En todo momento hemos rodado con el programa de conducción intermedio, que dulcifica la respuesta del motor Diesel en estas circunstancias, aunque la falta de bajos en el motor de 190 caballos es considerable, incluso si activamos la función Sport, que 'libera' electrónicamente todo el potencial contenido en la mecánica de origen alemán a partir de medio régimen.

El freno de mano eléctrico forma parte del equipamiento de serie de cualquier versión

De vuelta al asfalto agradecemos la dureza que se percibe en la dirección, los pedales y el cambio de marchas, sobre todo, cuando la carretera tiene curvas, con ese toque tan deportivo, tan Mini en definitiva que regala el Countryman, al estilo de los Mini que van más pegados al suelo. La suspensión también se percibe firme principalmente del eje trasero aunque no resulta incómoda. Definitivamente, el cambio de plataforma le ha venido hasta bien –ahora usa la del Serie 2 Active Tourer–.

Es el primer Mini que dispone de apertura y cierre automático del portón, extra indispensable para los más cómodos

Que este Mini mida 20 centímetros más que su antecesor sí que es de agradecer, una ganancia de espacio que habría que retribuir a los clientes del Countryman de primera generación, que lo demandaron a los departamentos de marketing cuando éstos se pusieron a trabajar en el nuevo modelo. Ahora sí pueden viajar de forma holgada dos adultos gracias a los 7,5 centímetros adicionales que han ido a parar a la batalla junto con los tres más de anchura. Estos asientos son correderos 13 centímetros e independientes en proporción 40:20:40 y, en su posición más adelantada, facilitan que el maletero logre unos muy sobresalientes 450 litros, al nivel de un sedán, o 1.390 si el Countryman se convierte en biplaza. Como opcional interesante para el cofre está el Picnic Bench, un banco para dos personas que se despliega del suelo del mismo y que sirve para apoyarse cuando el vehículo está parado.

Asimismo y como era de esperar, el Countryman 2017 incluye la dotación tecnológica esperada en esta temporada con asistentes a la conducción como el reconocimiento de señales, el control de velocidad de crucero activo, la frenada de emergencia con detención de peatones, el avisador de ángulo muerto… A todo eso hay que añadir otros dispositivos que ya conocíamos y que resultan muy interesantes como el proyector de información Head-Up Display o la cámara de marcha atrás, de las mejores del mercado por resolución y calidad de imagen –idéntica a la de los últimos BMW–.

De momento no esperes versión cupé porque no está previsto que se fabrique un nuevo Paceman…

Además del SD de 190 caballos probado, Mini ofrece una gama bastante amplia que abarca propulsores de tres cilindros gasolina –Cooper 136 caballos, 27.800 euros– y cuatro cilindros –Cooper S de 192 caballos, 31.500 euros, y John Cooper Works de 231 caballos, 38.700 euros–. En Diesel se completa por debajo con un Cooper D de 150 caballos –30.000 euros–. Cualquiera de ellos se ofrece con tracción delantera o 4x4 opcional y con cajas de cambio manuales de seis relaciones, automáticas al margen de seis marchas para el tricilíndrico y de ocho en el resto. En unos meses llega un hermano híbrido enchufable de 224 caballos por 37.600 euros: se llama Cooper S E ALL4, rueda en eléctrico hasta 125 kilómetros/hora y tiene un autonomía en ese modo de hasta 42 kilómetros.


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