Suceso

Este Lamborghini Aventador SV protagoniza el accidente ridículo de la semana

No es la primera vez que vemos a un Lamborghini Aventador salir malparado en el centro de Londres y entendemos que moverse con un supercar de estas características en una zona tan concurrida no es sencillo, sin embargo, el accidente que vas a ver a continuación es sencillamente imperdonable.
Por JCL

Si has tenido la ocasión de pasear por el centro de Londres últimamente, te habrás percatado de la presencia cada vez mayor de supercars en la zona. Bien, pues una de las bestias que habita en esas calles habitualmente es un Lamborghini Aventador con pintura negra mate y no es uno cualquiera, hablamos del Aventador SV Roadster que para entendernos, es el modelo de producción en serie más caro y deportivo de la marca de Sant'Agata.

Nos referimos a una joya que monta un motor V12 atmosférico de 750 caballos con tracción total y cambio automático de siete marchas, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y con una velocidad punta de 350 km/h. Sin duda, el circuito es su hábitat natural pero en las manos equivocadas puede acabar siendo empleado en absurdas 'carreritas' urbanas, práctica nada recomendable como vas a poder comprobar en el vídeo que compartimos más abajo.

Según informan nuestros compañeros de GTsprit, el Lamborghini Aventador SV Roadster estaba siendo conducido por un joven asiático que se picó con otro Lamborghini, vehículo desde el que grabaron su accidente, un choque de lo más absurdo por otra parte. Al llegar a un semáforo en rojo el conductor del deportivo realizó un giro brusco y no le dio tiempo a frenar de modo que alcanzó por detrás a dos coches que estaban detenidos, un Vauxhall Astra y un Mercedes Clase S.

Recordemos que en nuestro mercado, el Aventador SV Roadster de las imágenes ronda los 500.000 euros y que la casa italiana tiene previsto realizar sólo 500 unidades de este modelo. Por suerte, ésta podrá repararse sin mayores inconvenientes aunque después de comprobar la destreza con la que se maneja su conductor, no le auguramos una vida demasiada larga. Ójala fallemos con el pronóstico.


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