Artículo previo al GP de Alemania F1 2012: Todos contra Fernando Alonso

Llegamos a la mitad de la temporada sobre una parte de lo que fuera el viejo Hockenheimring. El reencuentro con el trazado alemán verá a un Fernando Alonso defendiendo su primera posición en la tabla, acosado por los Red Bull, los McLaren y los Mercedes, pero también por los Sauber, los Lotus y los Williams. Nadie quiere perder comba en el Mundial más reñido de los últimos años, y la regularidad del asturiano es la pesadilla de sus rivales. Después de Silverstone, las gradas también competirán por ser las más apasionadas llenando el Motodrom.
Por Héctor Campos
© Sutton Fernando Alonso

La definición del trazado de Hockenheimring hoy es bastante diferente al del antiguo: "Es una mezcla de las curvas lentas de Valencia y las rápidas de Silverstone", lo intenta Andrea Stella, ingeniero de pista de Fernando Alonso en Ferrari. Una mezcla en la que espera que el F2012 sea "competitivo". Y si no lo es, asegura, al menos Ferrari contará con las manos del piloto español, de quien dice que "su punto fuerte es que no tiene puntos débiles".

En la pista de Hockenheim, donde este fin de semana se disputa el Gran Premio de Alemania, será clave "cuidar los neumáticos", anticipa Andrea, "especialmente el delantero izquierdo". Pero también los traseros, que suelen sufrir ampollas. Stella señala que el punto débil del F2012 es "la velocidad punta", aunque asegura que es la contrapartida a tener una buena carga aerodinámica. En cualquier caso, todo el trabajo de los de Maranello estará especialmente concentrado en reafirmar la primera posición de Alonso en el Mundial. Una tarea difícil cuando un enjambre de hambrientos lobos quiere morderte sin compasión; pero Fernando se mantiene firme, y es el único piloto que ha puntuado en las nueve primeras carreras de 2012, continuando así paso a paso su camino para batir el récord de Michael Schumacher de carreras consecutivas puntuando; de momento lleva 21, y le quedan tres para igualarlo. A base de efectividad y regularidad, el español está cimentando un buen Mundial compensando las carencias de su F2012. No es de extrañar que en Hockenheim todos los rivales vayan contra Alonso

 

100 CARRERAS DE HAMILTON

 La carrera del domingo contará con la zona del alerón móvil en la larga curva suave a izquierdas que conduce a la horquilla diseñada por Hermann Tilke. Será la primera vez que se use este sistema aerodinámico móvil en esta pista, y también la primera que Pirelli ruede aquí desde su regreso a la Fórmula 1.

En casa de su socio, Mercedes, McLaren quiere dar un buen espectáculo: "Tenemos muy buenos recuerdos de correr en Alemania con nuestros amigos de Mercedes-Benz. Este año, mientras seguimos siendo rivales en la pista, estoy seguro de que habrá oportunidades de ponerse al día con viejos amigos y disfrutar de la famosa hospitalidad de Mercedes-Benz", comenta Martin Whitmarsh, patrón de la escudería inglesa. Para uno de sus pilotos, Lewis Hamilton, será una carrera muy especial: 100 carreras en Fórmula 1.

"Es increíble porque todavía recuerdo mi primera carrera como si fuera ayer", comenta el inglés, que pese a sus 100 carreras siente que para algunas cosas ha llegado tarde: "Siempre me lamento de haber llegado demasiado tarde para correr en el trazado antiguo, el viejo Hockenheimring, cuando la pista desaparecía por kilómetros en los bosques y sólo se rompía en un par de chicanes de relativa alta velocidad. Habría sido increíble luchar en esa pista con poca carga aerodinámica". Quien sí tuvo esa oportunidad fue su compañero de equipo, Jenson Button, que lo rememora con muchos y buenos recuerdos: "Corrí allí cuando el circuito se adentraba en el bosque… ¡hace mucho tiempo! Y tuve una gran carrera allí en 2004 al terminar segundo, a pesar de comenzar decimotercero por una penalización".

Para McLaren será una prueba de fuego, delante de Mercedes, tras una primera parte del Mundial muy dura y con resultados demasiado pobres. Para Prost, es la última oportunidad para que el equipo inglés se recupere y no se autoexcluya en la lucha por ambos mundiales.

Caretas de Lewis Hamilton y Jenson Button

 

MERCEDES CORRE EN CASA

La relación de Hockenheimring con la Fórmula 1 nunca ha sido fiel: la primera carrera, en 1970, fue el resultado del boicot de los pilotos al antiguo Nürburgring. ¡Vaya paradoja! Aquella primera carrera la ganó Jochen Rindt con un Lotus 72C. La Fórmula 1 no volvió allí hasta 1977. Desde ese año sólo faltó a la cita en 1985.

Ya en el siglo XXI, no ha faltado los cinco primeros años, pero desde 2006 se ha alternado con Nürburgring (el nuevo trazado), y ha estado ausente en 2007, 2009 y 2011. Pero muchos siguen creyendo que, en realidad, Hockenheimring murió en 2002, cuando se inauguró el nuevo trazado.

Michael Schumacher, ya sea en el circuito nuevo o en el antiguo, siempre ha contado con el inmenso apoyo de sus incondicionales; algo que, espera, no cambiará este fin de semana: "Tendremos mucho apoyo de los aficionados, a quienes trataremos de recompensar". El alemán confía en que los buenos resultados de Mercedes logrados en las últimas citas continúen delante de su público. Algo que también gozará su compañero de equipo, Nico Rosberg: "Este trazado es muy especial para mí; nací cerca de Hockenheim y tengo recuerdos muy buenos", asegura. Unos recuerdos tan especiales que le convencieron para convertirse en piloto de carreras tras un paseo en el techo del DTM de su padre, en 1995, después de ganar la carrera en esta pista.

Las gradas del Motodrom, seguro, mostrarán algún mosaico con algún mensaje para los chicos de Mercedes, como viene siendo tradicional en esta y en otras competiciones como el DTM. 

 

NADA QUEDA DEL VIEJO CIRCUITO

Cuando a principios de este siglo se decidió que el viejo Hockenheimring era demasiado largo y veloz –o, dicho de otra manera: demasiado excitante y divertido para la Fórmula 1 actual monopolizada por Hermann Tilke–, se rediseñó. Y el rediseño fue en realidad una mutilación consistente en añadir una sección anodina presidida por una horquilla donde fabricar adelantamientos artificiales por pura frenada, en vez de por pura velocidad, como ocurría antaño con las largas rectas y las infinitas curvas suaves del viejo y original Hockenheimring –no hay más que recordar, por ejemplo, la carrera de la temporada 2000, en la que Barrichello se hartó de realizar adelantamientos hasta terminar ganando–.

Lejos de quedarse contentos, los responsables desmantelaron el antiguo trazado, arrancado el asfalto y repoblándolo para evitar su uso en el futuro, ni siquiera para exhibiciones de coches clásicos o competiciones inferiores. Acabaron con sus restos y se cuidaron de que no se pudieran volver a usar. En ese sentido, sin duda alguna, acertaron: si hubieran dejado el antiguo trazado intacto, seguramente habrían tenido que volver a abrir sus puertas por petición popular. Pero lo que hay es lo que tenemos, y algunos creen que debemos aprovechar sus características: "Ahora es mejor para el público", asegura Button. 

Rubens Barrichello gana su primer GP de Alemania con Ferrari en Hockenheim en 2000

 

RED BULL RECUPERA TERRENO 

A Sebastian Vettel seguro que le da igual correr en el nuevo o en antiguo trazado. El alemán también presume de patria y espera un buen ambiente de apoyo: "El circuito está a media hora de mi ciudad natal", asegura Sebastian. "Por eso siempre es especial correr ahí. He corrido en diferentes modalidades y siempre ha sido genial". A Vettel no le asusta una auténtica guerra de alemanes en su propia tierra; cree que Schumacher es competitivo y podrá dar alguna sorpresa: "Aún está en plena forma; su rendimiento es tan bueno como su coche".

Vettel es tercero en el Mundial con 100 puntos, 16 menos que su compañero de equipo, el australiano Mark Webber, y 29 menos que el líder, Fernando Alonso. Es precisamente su compañero de equipo, Webber, quien le está haciendo sudar: "Estoy deseando que llegue la carrera", dice el australiano de Red Bull. "Las temperaturas serán importantes, pues puede que haga calor; estoy deseando que llegue", comenta deseando recuperar el terreno perdido por RBR en la primera parte del año y demostrar que, pese a lo que algunos dicen, siguen en estando en plena forma. 

 

LA SOMBRA DE LO QUE FUE

Todo está listo para que se inicie el Gran Premio de Alemania: 67 vueltas a un trazado de cuatro kilómetros y medio de longitud que marcará el ecuador de la temporada: décima prueba de un total de 20. La velocidad máxima de esta pista es de 313 Km/h, con una media de 219 Km/h y una recta de 1240 metros.

A 105 metros de altitud sobre el nivel del mar, para este fin de semana se espera una temperatura máxima de 27º C en el ambiente y 36º C en el asfalto, con una humedad del 44%. La combinación de largas rectas en la sección nueva y las curvas lentas como la cuarta, la horquilla o el famoso 'Motodrom' obligarán a usar un paquete aerodinámico de media carga. El equipo Williams estima un consumo de combustible de 2,3 kilos por vuelta y una penalización de 0,3 segundos por cada kilo en una pista en la que se pisa el acelerador a fondo en el 66% de cada vuelta. La pérdida de tiempo al recorrer los 303 metros en boxes es de 17 segundos.

Todo esto hace pensar en una estrategia típica de entre dos o tres paradas para cambiar neumáticos, con una media del coche de seguridad muy baja, sólo de 0,3 por carrera. Pirelli llevará los compuestos medios (blancos) y blandos (amarillos), más un compuesto experimental que los equipos podrán probar a lo largo del fin de semana.

El nuevo Hockenheimring, compacto y 'pequeño', ya no tiene el componente característico de su original de casi siete kilómetros de longitud: lluvia en algunos puntos del asfalto y pista seca en otros. El clima variable alemán y el enorme trazado dentro del bosque hacían posibles situaciones espectaculares y complejas que sólo los mejores pilotos podían resolver airosamente. Es lo que hizo Barrichello en la temporada 2000, que se atrevió a rodar con neumáticos lisos bajo una torrencial lluvia en la zona del bosque mientras en el Motodrom lucía el sol; esa fue su primera y épica victoria en Fórmula 1. 

 

NUNCA PODREMOS OLVIDARTE

El 7 de abril de 1968 la Fórmula 1 no conocía Hockenheimring, pero Jim Clark sí. El bicampeón mundial inglés estaba en plena forma y hasta entonces había conseguido más victorias (25) y más Poles (33) que ningún otro piloto de Fórmula 1. Hoy sigue siendo recordado como uno de los mejores pilotos de la historia.

A pesar de tener una reputación más que labrada, aquél día compitió en el Deutschland Trophäe a bordo de un Fórmula 2 por motivos de contrato con Firestone. En la carrera estaba también un tal Max Mosley y otro tal Graham Hill, entre otros como Clay Regazzony. En la vuelta decimoquinta de la primera de las dos mangas previstas, el Lotus 48 de Clark repentinamente se estrelló contra los árboles, causándole heridas mortales. Todavía se desconocen las causas del accidente, pero se cree que un reventón de un neumático puso punto y final a su vida. Hoy,44 años después, hay un extraño sonido en el antiguo Hockenheimring. Es como si el silencio sonara, como si pudiéramos escuchar el crecer de la hierba sobre el antiguo circuito y la maraña de arbustos recuperando el terreno que, hace 80 años, les fue arrebatado por el asfalto de un circuito de velocidad.

El impresionante óvalo verde que atravesaba el bosque aprovechando las carreteras locales ha muerto definitivamente. Ahora sólo son recuerdos en nuestras mentes y un montón de horas en nuestras cintas VHS. Por aquí ya ni ruedan motocicletas –sus primeros habitantes– ni coches de Mercedes-Benz –marca que usaba este trazado como pista de pruebas en los años 30– ni, por supuesto, ningún Fórmula 1. La antigua pista es como un zarpazo en plena naturaleza, un surco profundo en el que no queda un ápice de asfalto y donde los árboles y las plantas están ganando la batalla.

Esta cicatriz aún tardará décadas en cerrarse completamente en el bosque, y si alguien paseara por aquí sin conocer su pasado, ni en sueños podría imaginar que vimos a grandes campeones luchando a más de 300 kilómetros por hora atravesando estas tierras hoy silenciosas, hoy solitarias, hoy dormidas. Quizá algún senderista despistado se tope con una cruz de piedra perdida en una frondosa zona, ya apartada del mundanal ruido, rodeada por un monumento de letras de oro donde se puede leer el palmarés de un tipo llamado Jim Clark. Y es que hay cosas que, por más que lo intenten, nunca podremos olvidar.

Jim Clark con su Lotus de F2

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