06
oct
2015
Con papel de fumar...
Con Fernando Alonso ocurre un fenómeno que veo rara vez suceda con otros deportistas. Parece que no existe más opción de estar con él o en su contra. Me refiero a nivel aficionado o de la prensa más bien, nada de temas personales por supuesto.

No parece haber jamás término medio. Parece que si eres aficionado a la Fórmula 1 en este país o en cualquier otro (al principio parecía tratarse de un "problema local" pero está visto que no es así), debes amarlo (en sentido figurado claro) o detestarlo. Este debate hace tiempo que me resulta cansino y aburrido. Existen por supuesto algunas opciones quizá más racionales que pasar a formar parte del radicalismo de una de estas dos corrientes, pero no arman tanto ruido y apenas se las ve si no sabes buscar. El problema es que cuando estos últimos hablan, bien a favor o en contra, les llueven palos desde todas las latitudes y eso que suelen hacerlo desde la calma y con datos más o menos contrastados además de educación, y simplemente mostrando su opinión o tratando de informar de un hecho. Definir el culpable o culpables de que esto sea así desde hace tiempo es lo de menos. Lo que es importante, es aclarar que no todos los aficionados ni seguidores de Fernando Alonso optan por uno u otro bando en cuanto a mostrar su opinión acerca de todo lo que hace o dice el "Nano".

El asturiano ha dicho por la radio del equipo mientras luchaba con el MP4-30 en el asfalto de Suzuka lo que con seguridad muchos en Mclaren-Honda no sólo piensan, sino que además estoy seguro transmiten oralmente a sus allegados en la intimidad del hogar, confiesan a los amigos entre algunas cervezas en cualquier bar o comentan a su compañero de trabajo, vecino de urinario, mientras mingitan en los baños del Mclaren Technology Centre. En definitiva ha expresado lo que muchos aficionados opinan. Se ha quejado diciendo que parecía llevar un "motor de GP2", que era realmente "vergonzoso" no poder siquiera defenderse y que ser adelantado de esa manera es humillante. Lo ha hecho "esperando" al gran premio número quince de la temporada que no es moco de pavo.

Hemos disfrutado el "lujo" cortesía de la realización de la FOM (pésima en algunos momentos de este Gran Premio por cierto) de poder escuchar tales opiniones del asturiano "alto y claro", y es que los chicos de Bernie han creído idóneo seleccionar y pinchar dicha comunicación de radio para disfrute del personal entre las otras muchas a las que tenía acceso. Mientras Niki Lauda anda quejándose de que apenas han enfocado a sus chicos este fin de semana, da la sensación de que la FOM esperaba como agua de mayo la ocasión de pillar "in fraganti" al de Oviedo diciendo lo que piensa sin pelos en la lengua. Y ha estallado la tormenta, y el mundo se ha vuelto a dividir en dos.

Como era de esperar han salido los que critican las palabras de Alonso por radio calificándolo como antaño y en otras escuderías de "mal hombre de equipo", incluido alguien a quien no he oído todavía quejarse ni calificar de "desafortunadas" las continuas declaraciones "vendehumos" de Arai esta temporada tan rápidamente como ha calificado de desafortunados los comentarios de Alonso hoy por radio. En efecto me refiero a Ron Dennis, al que quizá alguien debería haber respondido que el Mclaren MP4-30 tampoco lo es mucho.

Enfrente de estos están los que echaban de menos que Alonso "sacase su genio", su mala leche, y dijese abiertamente lo que piensa, que se quejase, que diese un toque de atención y provocara el sonrojo a quien correspondiese. Conozco a unas cuantos que opinan así y sé que hoy con sus palabras les ha sacado una sonrisa maligna.

Están en medio naturalmente, aquellos que suelen cambiar de opinión según sopla el viento. Aquellos que mientras hace unas semanas calificaban a Alonso de blandengue, de resignado y conformista por qué no salía ante las cámaras mandando recuerdos "escatológicamente" incorrectos a tres generaciones de ancestros de Soichiro Honda, ahora le tachan con cierto desprecio de mal hombre de equipo y otras adjetivos peores.

En definitiva, el ser humano es digno de estudio. Mientras se añoran viejos tiempos en los que los pilotos fumaban y bebían en público, paseaban sin pudor acompañados en cada uno de sus brazos por señoritas con dudosa reputación, soltaban palabras malsonantes y cada vez que abrían la boca decían lo que pensaban sin tapujos, pero en cuanto algún piloto de la época actual hace algo similar se le critica sin piedad, aunque no a todos por igual.

Si es Kimi Raikkonen el que suelta un exabrupto por radio a sus ingenieros, todos nos echamos unas risas, se hacen tazas y camisetas, chapas y hasta gorras de béisbol. Pese a su supuesta "frialdad y antipatía", Kimi cae bien a la gran mayoría y una de las razones es que no se corta y dice lo que piensa.

Si es Vettel quien se queja por radio, se le tacha de llorica que no sabe ganar si el coche no está hecho a su medida o es tremendamente superior al resto de sus rivales. Si el de Heppenheim hace una broma en la rueda de prensa, bien se le tacha de ser "mal payaso" o por el contrario se ensalza su agudo sentido del humor dependiendo del bando en que estés.

Si por el contrario es Hamilton el que se queja puede que ocurran dos cosas, que se le dé la razón o que al igual que a Vettel se le tache de quejica, e incluso dependiendo del tono de voz usado se le recrimine su mal perder, y no digamos cuando luce algún nuevo look en su cuenta de Instagram.

Si es Fernando Alonso el que habla… pues… bueno, ya sabemos lo que pasa incluso estando callado, así que...

Me quedo con un tweet del campeón del mundo de 1980 Alan Jones: "Los comentarios de Alonso acerca del motor me recuerdan a James Hunt que decía lo que veía"

Posiblemente el día que Fernando se muestre indulgente con lo que ve será el momento en que la F1 deje de importarle. Al fin y al cabo no se ha quejado de manera pública, si no que ha sido la FOM la que ha "pinchado" la radio y ha hecho públicas las quejas que iban dirigidas al equipo. De momento el asturiano se ha encargado él solito de aclarar las cosas en su cuenta de Twitter.

Los que son verdaderamente grandes en cualquier deporte lo son en gran parte por poseer un inconformismo notable y no claudicar fácilmente en el empeño de lograr cualquier triunfo, pero en el fondo son seres humanos que también a veces se frustran y dan su opinión al respecto. Lo podrán hacer de manera políticamente correcta o no, pero cada vez que hablan además de "subir el precio del pan" todo el mundo les escucha porque se lo han ganado. Ocurre con Hamilton, Vettel o Raikkonen por ejemplo y por supuesto con Alonso. A todos ellos se les examina con lupa cada gesto y se les mide cada declaración que hacen porque no suelen dar puntada sin hilo, pero también ocurrió y ocurre con "viejas glorias" como Lauda, Prost o Mansell cuyas opiniones son todavía hoy más que respetables.

Ocurre ahora, ocurrió en el pasado y ocurrirá en el futuro. Dejemos de ser tan puntillosos, remilgados y rasgarnos las vestiduras por estas cosas.

Saludos.

Javi C.

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