Manor y acabar mal por hacer las cosas bien

La estructura británica no consigue salir del atolladero a pesar de una positiva temporada en cuanto a resultados.
Por Sergio Martínez
©Sutton

Manor realizó en 2016 la que ha sido su mejor temporada en términos de competitividad desde que este equipo viera la luz en 2010 en forma de Virgin Racing. Tras un 2014 donde rozaron la desaparición y un 2015 donde incluso se tuvieron que perder varias pruebas al no estar completado el acople del motor y la electrónica al vehículo, en 2016 el equipo se ha mostrado sólido, dando una buena imagen alejada de ese presumible último equipo de la parrilla al que se le atribuye ser excesivamente lento respecto a la competencia.

El equipo apostó por unidades de potencia Mercedes, más eficientes que las de la competencia y más rentables que las unidades Ferrari de pasada generación que habían llevado en 2015. Fruto de este acuerdo con Mercedes nació la posibilidad de montar a un piloto de futuro, Pascal Wehrlein, en lugar de un piloto con la cartera repleta, como acostumbran a hacer los equipos de final de parrilla, y como de hecho, la propia Manor hizo con su segundo piloto, Rio Haryanto.

Por fortuna o por desgracia, el piloto indonesio no pudo hacer frente a sus obligaciones monetarias, dejando un hueco en el equipo que de nuevo fue ocupado por un piloto de futuro que ya atesora un gran talento, Esteban Ocón. De repente, Manor pasó a tener una de las alineaciones más potentes de la parrilla de Formula 1. Inexperta, sí, pero con el mayor potencial de entre todos los equipos de Formula 1.

Durante 2016, Manor ha realizado grandes actuaciones con un vehículo con muchas limitaciones, fruto del talento puro de sus pilotos que tuvo su gran momento en el Gran Premio de Austria, donde Pascal Wehrlein finalizó la prueba en décima posición sumando un punto para el equipo, el primero desde que el malogrado Jules Bianchi inaugurara el casillero con un noveno puesto durante el Gran Premio de Monaco de 2014.

Manor se aferró a ese punto que le aupaba en el mundial de constructores hasta la décima posición por encima de Sauber y sus cuestionados dos pilotos. Estar en este puesto supondría para el equipo una inyección extra de capital en el reparto económico que la FOM realiza a los equipos. Pero desafortunadamente para los intereses del equipo británico, todo se torció durante el Gran Premio de Brasil, penúltima cita de la temporada.

Manor pasó de tener a Esteban Ocon en posiciones muy adelantadas a ir perdiendo terreno a medida que el desgaste de los neumáticos se acentuaba. La carrera finalizó con Felipe Nasr, de Sauber, en novena posición, apenas un par de segundos de Fernando Alonso y Valtteri Bottas, a los que les hubiera bastado una vuelta más para adelantar al piloto brasileño. Pero acabó así, con dos puntos en el casillero de constructores para Sauber, suficiente para mandar fuera del top10 a Manor.

El equipo de Banbury apostó por el talento de sus pilotos, un monoplaza sencillo con una gran unidad de potencia, y sin embargo, no funcionó hasta el punto de que quizás hubiera sido más rentable apostar por pilotos de pago, sin importar el talento, únicamente el tamaño de la cartera. Con ellos no hubieran logrado la décima posición de Wehrlein, pero ahora no peligraría su continuidad en Formula 1.

Y es que Manor ha entrado en concurso de acreedores según dio a conocer el propio equipo en un triste comunicado. Ahora el equipo británico busca desesperadamente un inversor que ponga el dinero necesario para continuar con el funcionamiento del equipo a corto plazo, con la urgencia que supone la celebración de los únicos test de pretemporada a finales de Febrero y del primer Gran Premio del año a finales de Marzo.

Durante los últimos meses han sido muchos los rumores surgidos en torno al equipo, sonando con fuerza una posible entrada de Ron Dennis, ahora fuera de McLaren, o la adquisición por parte de la familia de Sean Gelael. También parece descartada la conversión en equipo B de los principales equipos como Ferrari, Mercedes o el motorista Honda.

Sea como sea, un cruel destino para un equipo que, más forzado o menos, decidió apostar por el talento en lugar de subastar sus asientos, y que ahora está más fuera de la Formula 1 que dentro.

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