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La FIA ajusta el reglamento de clasificación para mejorar la competición

La temporada 2026 de Fórmula 1 no tardará en conocer sus primeros ajustes. A la llegada del Gran Premio de Japón, la Federación Internacional del Automóvil ha aprobado una modificación dirigida respecto a las calificaciones.

Concretamente, las monoplazas solo podrán recuperar 8 megajulios de energía por vuelta, frente a los 9 inicialmente autorizados. Una evolución validada colectivamente por los equipos y los fabricantes de motores, y aplicada de inmediato en Suzuka, cuando inicialmente no se preveía ningún cambio hasta dentro de varias semanas.

Esta decisión rápida ilustra una voluntad clara: corregir ya los efectos indeseables observados durante las primeras carreras, sin esperar a que la situación se instale de forma duradera.

El “super clipping”, síntoma de una regulación todavía inmadura

Desde la introducción de las nuevas unidades de potencia, la gestión de la energía se ha convertido en un elemento central del rendimiento. Pero en algunos circuitos, especialmente aquellos que ofrecen pocas oportunidades de recarga, eso ha llevado a comportamientos inesperados.

En las clasificaciones, varios pilotos se vieron obligados a reducir la velocidad voluntariamente en pleno tramo de aceleración para recargar su batería. Este fenómeno, denominado “super clipping”, resulta del funcionamiento del MGU-K utilizado como generador de energía.

En los hechos, eso se tradujo en imágenes sorprendentes: monoplazas levantando el pie en lugares que habitualmente se recorren a toda velocidad. Un enfoque en contradicción con el propio espíritu de las clasificaciones, tradicionalmente basadas en la ofensiva pura.

Suzuka, un circuito que revela los límites actuales

El trazado japonés, conocido por ser exigente y fluido, forma parte de los circuitos donde la recuperación de energía es naturalmente más dificultosa. Al igual que en Melbourne al inicio de la temporada, las limitaciones energéticas allí son particularmente pronunciadas.

Las simulaciones realizadas tras el Gran Premio de China confirmaron que, sin ajuste, los equipos habrían estado aún más dependientes de esas fases de recarga forzada. Una situación considerada problemática, tanto para el espectáculo como para la comprensión del rendimiento.

Objetivo: volver a colocar el rendimiento en el centro de la vuelta rápida

Al reducir la cantidad de energía recuperable, la FIA busca limitar esas fases de gestión excesiva. La idea es simple: permitir a los pilotos centrarse más en el rendimiento puro, con vueltas más lineales y legibles.

Este ajuste, sin embargo, solo se aplica a las clasificaciones. En carrera, los comentarios de los equipos se consideran satisfactorios por el momento, y no se ha realizado ningún cambio.

Una reglamentación 2026 aún en construcción

Este cambio temprano confirma que el reglamento 2026 sigue en fase de ajuste. La FIA asume plenamente este enfoque evolutivo, basado en los datos reales recogidos en condiciones de carrera.

Nuevas discusiones ya están previstas entre la autoridad, los equipos y los fabricantes de motores en las próximas semanas. El objetivo: afinar progresivamente el equilibrio entre innovación tecnológica y la calidad del espectáculo.

Con un calendario temporalmente reducido antes de la reanudación a principios de mayo, los actores de la disciplina disponen ahora de un tiempo valioso para seguir haciendo evolucionar estas nuevas reglas.

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