Una sesión alargada en un formato sprint restringido
En Miami, el fin de semana se organiza según el formato sprint, lo que limita fuertemente el tiempo de preparación. Los equipos solo disponen de una única sesión de ensayos libres antes de entrar en parque cerrado, seguida de las clasificaciones sprint desde el viernes.
En este contexto, la decisión de ampliar las EL1 de 60 a 90 minutos tiene como objetivo compensar la ausencia de sesiones adicionales. La FIA precisa que esta adaptación se tomó tras consultar a todas las partes interesadas, a fin de garantizar un tiempo mínimo de rodaje antes de las primeras fases competitivas.
Esta prolongación implica también un ajuste del programa, con un retraso de algunas actividades previas a la sesión.
Una reanudación tras una pausa inusual
El alargamiento de los ensayos libres también se explica por la situación particular del calendario. El Gran Premio de Miami llega tras una interrupción de aproximadamente un mes, relacionada con la cancelación de las pruebas de Baréin y Arabia Saudita.
Esta interrupción privó a los equipos de datos recientes en condiciones reales, dificultando aún más la reanudación del campeonato. En este contexto, los 30 minutos adicionales deben permitir recuperar rápidamente referencias en pista y validar los ajustes antes de entrar en régimen cerrado.
Un tiempo de adaptación a las nuevas reglas técnicas
Más allá del calendario, la principal justificación se refiere a las modificaciones regulatorias introducidas entre las primeras carreras y Miami. Estos ajustes afectan especialmente a la gestión de la energía y a los parámetros del grupo propulsor.
En las calificaciones, la capacidad de recarga máxima se reduce, pasando de 8 a 7 MJ, con el objetivo de limitar las fases de «super-clipping», ahora reducidas a aproximadamente dos segundos por vuelta. Al mismo tiempo, la potencia máxima del sistema se eleva a 350 kW para reducir las fases de recuperación.
En carrera, varias limitaciones también se introducen. El « boost » está limitado a 150 kW para contener las diferencias de velocidad, mientras que el MGU-K conserva una potencia máxima de 350 kW en ciertas zonas específicas, frente a 250 kW en el resto del circuito. También se prevé un sistema de despliegue automático para garantizar ciertas fases, especialmente las salidas.
Estas evoluciones, que modifican directamente el comportamiento de las monoplazas, requieren una fase de aprendizaje en condiciones reales, de ahí la mayor importancia de las EL1.
Seguridad y legibilidad en el corazón de los ajustes
Las modificaciones técnicas implementadas responden a varias preocupaciones observadas durante las primeras carreras de la temporada, principalmente diferencias de velocidad consideradas demasiado importantes en ciertas fases de la carrera.
La FIA busca así encuadrar con mayor precisión el uso de la potencia eléctrica para mejorar la seguridad y la legibilidad de los duelos en pista. El objetivo es limitar las situaciones en las que ganancias de velocidad repentinas dificultan anticipar los adelantamientos.
En este marco, la sesión de ensayos prolongada debe permitir a los pilotos incorporar estas nuevas restricciones y ajustar su enfoque de pilotaje, especialmente en la gestión de la energía.
Un papel estratégico reforzado para los entrenamientos libres
Con estas evoluciones, las EL1 adquieren una importancia estratégica mayor. Más allá del trabajo habitual de puesta a punto, se convierten en el momento principal de adaptación a las nuevas reglas y a las condiciones específicas del circuito.
Los equipos deberán optimizar este tiempo adicional para recoger la mayor cantidad de datos, probar distintas configuraciones y afinar sus estrategias de cara a las clasificaciones sprint.
En un fin de semana en el que el tiempo de rodaje sigue siendo limitado, esta extensión aparece como un compromiso entre las restricciones regulatorias, los imperativos de seguridad y las exigencias deportivas, en un momento clave de la temporada 2026.