La vía de boxes de Mónaco dejó un saldo significativo durante la carrera. Varios pilotos recibieron una penalización de cinco segundos por exceder la velocidad permitida, cuando el límite se fijaba en 60 km/h.
Pierre Gasly fue el más afectado. El piloto de Alpine recibió dos penalizaciones de cinco segundos, lo que lo llevó de la tercera posición en pista a la séptima en la clasificación final. Según las decisiones comunicadas tras la carrera, Gasly habría sido medido a 60,1 km/h y luego a 60,4 km/h.
Lewis Hamilton, George Russell, Oscar Piastri y Franco Colapinto también fueron sancionados. En varios casos, la diferencia era mínima: apenas 0,1 km/h por encima del límite. Precisamente esa delgada brecha en los sobrepasos fue aquello que dejó a los pilotos y a los equipos con cierta incomprensión.
En teoría, la norma es clara: en la vía de boxes, hay que respetar el límite. Pero en Mónaco, la forma en que se mide esa velocidad adquirió una importancia especial.
Lo que dice la FIA
Tras la carrera, la FIA revisó su sistema de medición. Según la información difundida, no se detectaron anomalías en los bucles de cronometraje ni en los equipos empleados para controlar la velocidad de los coches.
El principio de control se basa en una velocidad media calculada a lo largo de la vía de boxes. El coche es detectado por bucles electrónicos situados en la pista y por su transpondedor oficial de la FIA. El sistema no se limita a una lectura instantánea mostrada en el volante: también calcula el tiempo que tarda el coche en recorrer ciertos sectores de la vía de boxes.
La FIA explicó además que la medición comienza cuando la primera rueda del coche entra en la zona rápida de boxes. En Mónaco, eso puede corresponder a la rueda delantera izquierda cuando el piloto toma una entrada ligeramente recortada.
La dirección de carrera, por su parte, habría advertido a los equipos antes del inicio. El riesgo era conocido: trazar una trayectoria demasiado directa en la entrada de boxes podría modificar la distancia realmente recorrida y conducir a una velocidad media superior a la esperada.
La razón exacta: una entrada a los boxes recortada
La clave del asunto se encuentra en la entrada de la vía de boxes de Mónaco. En ese punto existe un ligero viraje, o un desprendimiento, que los pilotos pueden tomar cortando la curva para dirigirse más rectos hacia la calle rápida.
En condiciones normales, esa trayectoria se ha utilizado durante años. Permite ganar unos metros y entrar de forma más directa a la pitlane. El problema, en esta ocasión, se debe al modo de cálculo de la velocidad.
Si el sistema toma como referencia una distancia entre el inicio y el final de la zona medida, pero el piloto recorre en realidad una distancia más corta al recortar la entrada, el tiempo de paso se vuelve demasiado rápido en relación con la distancia empleada para el cálculo. La velocidad media sale entonces ligeramente por encima de la límite.
En otras palabras, los pilotos no necesariamente circulaban voluntariamente por encima de los 60 km/h con su limitador. Podrían haber sido sancionados porque su trayectoria acortó la distancia efectivamente recorrida. El cálculo de la velocidad media da entonces un valor superior, incluso si el limitador estaba activado.
Esto explica por qué los excesos detectados fueron tan mínimos: 60,1 km/h o 60,4 km/h. El efecto del viraje recortado no genera una sobrevelocidad enorme, pero sí basta para hacer subir la medición por encima del límite reglamentario.
Un problema de trayectoria más que de limitador
Esta explicación coincide con las reacciones de varios protagonistas del paddock. Lewis Hamilton afirmó que, en verdad, no superaba el límite y que el problema procedía de la línea elegida al entrar a boxes.
Andrea Stella, director de McLaren, también reconoció que la hipótesis más probable para Oscar Piastri era un recorte demasiado pronunciado en la entrada de la vía de boxes. McLaren, por su parte, pidió a su piloto evitar esa trayectoria.
En el caso de Pierre Gasly, Alpine cuestiona las penalizaciones y solicitó un derecho de revisión. El francés asegura haber activado su limitador antes de la línea y sostiene que el coche estaba ajustado con un margen por debajo de los 60 km/h.
Una regla clara, pero una aplicación cuestionada
La FIA considera, por tanto, que las mediciones son válidas. Por su parte, Alpine entiende que la sanción merece ser reexaminada, ya que los datos del coche no demostrarían un sobrepaso real o voluntario de la limitación.
Este episodio pone en evidencia, sobre todo, una zona gris en la aplicación de la norma. El límite de velocidad en los boxes no es discutible: es indispensable para la seguridad. Pero en Mónaco, la geometría particular de la entrada a boxes creó una trampa.
Los pilotos emplearon una trayectoria habitual, pero esa trayectoria acortó la distancia recorrida. Con un cálculo basado en el tiempo y la distancia de referencia, el resultado mostró excesos mínimos, pero suficientes para activar penalizaciones.
Pierre Gasly pagó el precio más alto, perdiendo un puesto en el podio. Pero el episodio afecta, de manera más amplia, a la FIA, a los equipos y a la forma en que debe medirse la velocidad en la pitlane de un circuito tan atípico como Mónaco.