Hadjar vuelve a adelantar a Verstappen, símbolo de una jerarquía sacudida
Ya no es una simple anomalía: Isack Hadjar se instala progresivamente como un rival creíble frente a Max Verstappen dentro de Red Bull. Durante las clasificaciones del Gran Premio de Japón, el francés volvió a terminar por delante del cuádruple campeón del mundo, especialmente en la Q2, en un momento crucial en el que ambos pilotos disputaban su lugar en la Q3.
Al final, Hadjar logró la octava posición en la parrilla. Un resultado que puede parecer modesto, pero que adquiere una dimensión completamente diferente en el contexto actual de la escudería austríaca.
En las primeras carreras de la temporada, las diferencias entre ambos hombres siguen siendo muy ajustadas. En promedio, menos de tres décimas los separan en las clasificaciones, un indicador sólido frente a un piloto conocido por arrasar a sus compañeros de equipo.
Una RB22 impredecible y difícil de entender
Pero detrás de esta rivalidad interna se esconde una realidad mucho más preocupante para Red Bull: la RB22 es hoy una de las monoplazas más difíciles de explotar en la parrilla.
En Suzuka, Hadjar describió un coche inestable y desconcertante desde sus primeras vueltas: falta de adherencia, reacciones impredecibles, equilibrio cambiante… hasta el punto de rozar la salida de pista. A pesar de ajustes progresivos, el sentimiento general sigue siendo el mismo: el monoplaza no responde a las expectativas.
Más inquietante aún, los ingenieros parecen ellos mismos tener dificultades para entender el comportamiento del coche. Se han probado numerosas modificaciones, sin aportar una solución clara ni una dirección técnica evidente.
Rendimientos individuales sólidos… en un contexto frustrante
En este contexto, los rendimientos de Hadjar adquieren aún más valor. El francés maximiza lo que tiene entre manos y muestra una regularidad alentadora, con ya puntos obtenidos esta temporada y una capacidad para hacerle frente a Verstappen.
Pero él mismo no oculta cierta frustración. Porque si vencer a su compañero de equipo es satisfactorio, el objetivo está en otro lugar: luchar por las primeras filas, incluso por la pole.
Hoy, Red Bull parece lejos de esos estándares. Y aunque Verstappen se beneficia de ciertas evoluciones técnicas, la brecha de rendimiento global sigue siendo demasiado grande para esperar competir con Mercedes, Ferrari o McLaren.
Una temporada aún abierta… pero bajo condiciones
A pesar de todo, Hadjar se mantiene mesurado. El desarrollo de la RB22 podría volver a cambiar el panorama en las próximas semanas. Un coche más estable y previsible podría permitir a ambos pilotos expresar plenamente su potencial.
Mientras tanto, la dinámica interna intriga: por primera vez en mucho tiempo, Verstappen ya no domina claramente a su compañero.
¿Y si la verdadera sorpresa de este inicio de la temporada 2026 viniera finalmente de allí?