Sin lugar a dudas, la apertura del Sprint celebrado en Brasil fue movida y llena de momentos intensos. Tras Liam Lawson, Oliver Bearman fue el siguiente piloto en ser objeto de sanción por parte de los comisarios debido a una maniobra que se catalogó como potencialmente peligrosa sobre la recta que une las curvas 3 y 4.
Los responsables de la supervisión determinaron que Bearman, defendiendo a Lawson, movió su monoplaza hacia la izquierda mientras la Racing Bulls trataba de igualarle la posición. Este movimiento obligó al piloto neozelandés a apoyar dos ruedas en la hierba húmeda a alta velocidad, sin que se produjera contacto alguno. En el informe se señala que la maniobra fue “inutilmente arriesgada”, infringiendo el artículo 2 e) del capítulo IV del Anexo L del Código Deportivo Internacional.
Una sanción mesurada
La FIA valoró la ausencia de choque y el control mostrado por Lawson, quien logró mantener la trayectoria sin abandonar la pista, para limitar el castigo a cinco segundos y a un punto de penalización. Los comisarios insistieron en que la medida era coherente con precedentes similares.
A pesar de esta advertencia contundente, Bearman consiguió conservar un resultado aceptable, finalizando en la duodécima posición en el Sprint.