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Conducimos el Mitsubishi Outlander 2013: Más crossover que nunca

La tercera generación del Outlander llegará en octubre con un precio similar al del modelo actual, pero ya hemos podido probarla y constatar que este SUV, con motor Diesel de 150 caballos, ha dejado a un lado sus pretensiones más camperas para dar rienda suelta a su vocación familiar.
Por Jose Carlos Luque / F. Ramos del Val
Mitsubishi Outlander

Mitsubishi Outlander
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El Outlander de Mitsubishi ha recibido una profunda renovación mecánica y estética que nos permite hablar de una nueva generación, la tercera. Recordemos que la anterior se lanzó en 2007 y  fue remozada en 2010 con rasgos que lo asemejaban a su hermano menor, el Mitsubishi ASX-. Ahora en cambio, la marca nipona busca dar un giro importante a su estrategia con este nuevo Outlander de diseño original, amplio y bien equipado, que será rematado a principios de 2013 con la llegada del Outlander Plug-in Hybrid EV, el primer híbrido enchufable de esta categoría.

La primera impresión que nos produce este SUV de 4,66 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,60 de alto, es la de un coche totalmente nuevo. Repasando sus dimensiones nos damos cuenta de que sólo es un centímetro más corto y cuatro más estrecho que su antecesor y que la distancia entre ejes de ambos es calcada (2.670 mm). Sin embargo, aunque comparta plataforma mecánica con su antecesor, se nota que su carrocería ha sido diseñada desde cero. El paragolpes con una sola entrada de aire, la fina y elegante parrilla delantera, al igual que los grupos ópticos o los antinieblas, situados más bajos y con un cerco plateado, son detalles muy claros que nos hablan de una nueva línea estética en la marca. En la parte trasera sucede lo mismo, la tercera ventanilla cambia su forma, más redondeada, al igual que los paneles de la carrocería, los pasos de rueda presentan un diseño más limpio y los pilotos son más alargados.

Pero si en el exterior las diferencias saltan a la vista, en el interior el nuevo Outlander refleja un salto de calidad notable, un punto “criticado en la anterior generación y que ha sido muy tenido en cuenta”, según reconoce la propia marca. La sensación de calidad percibida es mayor, gracias al empleo de materiales de mejor tacto y aspecto, el equipamiento se ha reforzado con sistemas de ayuda a la conducción más modernos y, sobre todo, el espacio se ha distribuido mucho mejor.

Aunque de serie viene con cinco asientos, el Outlander ofrece siete plazas reales, con espacio suficientemente para dos adultos.

Aunque llevamos las rodillas un poco altas, el espacio para las mismas es adecuado y se puede regular gracias a que la segunda fila de asientos se desplaza longitudinalmente. De esta forma siete pasajeros pueden afrontar un viaje con garantías y reservando incluso un espacio de carga en un maletero amplísimo. Con cinco asientos montados ofrece 591 litros de capacidad y con sólo dos disponibles la superficie de carga –totalmente plana– es de 1.022 litros.

MECÁNICA FIABLE

En el apartado mecánico, hay que destacar que aunque el algunos mercados el Outlander se venderá con motor 2.0 de gasolina, en el nuestro sólo estará disponible con el 2.2 DI-D de 150 CV que se puede asociar a tracción delantera o integral y también a la tecnología Start Stop y a una nueva caja de cambios automática de seis velocidades o la clásica manual con las mismas relaciones.

El motor 2.2 Diesel ha rebajado su potencia, de los 177 a los 150 caballos principalmente para lograr rebajar su consumo hasta los 5 litros/100 kilómetros (un litro menos), en la variante 4x2. En el 4x4 la diferencia se mantiene, con un gasto medio de 5,6 l/100km debido al nuevo sistema de tracción integral que incluye un modo de conducción 4WD ECO que sólo transmite la potencia del motor a las ruedas traseras en condiciones de escasa adherencia. Mediante un botón ubicado en la consola central, el conductor también puede seleccionar otros dos modos de conducción 4WD AUTO –4x4 permanente sin bloqueo central– y 4WD LOCK –con bloqueo–.

Durante la ruta programada, recorrimos un buen número de kilómetros, todos ellos por carretera y el nuevo Outlander nos dejó buenas sensaciones. El motor dispone de un buen par a medio régimen lo que le permite recuperar velocidad con facilidad o realizar adelantamientos de forma segura. Además, el interior nos dio la impresión de ir bien aislado porque apenas se escuchan ruidos del motor o de rodadura. Por otro lado, el interior es amplio y está bien acondicionado. Cumple tanto por calidad como por un equipamiento que incluye: sistema de alerta por salida de carril, control de crucero activo o faros xenón Super-HiD entre otros.

En el Salón del Automóvil de París veremos el Outlander Plug-in Hybrid EV definitivo, basado en el Mitsubishi PX-MiEV Concept, que promete unas emisiones inferiores a 50 gramos de CO2 por kilómetro recorrido y una autonomía superior a 800 km en ciclo combinado.


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