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Prueba Volkswagen Golf R: 300 caballos sobre la nieve

Viajamos al norte de Suecia para poner a prueba al nuevo Volkswagen Golf R bajo las condiciones más extremas. Sobre el lago helado de Arvidsjaur, a más de 20 grados bajo cero, el compacto alemán se vale de un motor 2.0 TSI elevado a 300 caballos de potencia y de su tracción 4Motion de última generación, para brindarnos una de las experiencias de conducción más increíbles.

Por Jose Carlos Luque / Rodrigo Pareja
Volkswagen Golf R

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  • Volkswagen Golf R 2013
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La escandinava región de Laponia ha sido el escenario escogido por Volkswagen para el estreno de su nuevo Golf R. Orgullosos del trabajo realizado en su sistema de tracción integral a las cuatro ruedas, 4Motion, los alemanes desplegaron sobre el lago helado de Arvidsjaur más de 40 coches, todos provistos de neumáticos con clavos para completar diferentes circuitos, todos con un elemento común: el hielo.

En estas condiciones, se hace imprescindible un motor con buen par desde un régimen de giro bajo así como una tracción óptima en los dos ejes. El primer requisito, desde luego no supone el menor problema para la versión más radical del Golf, el cuarto R de la historia si incluimos los R32 de las generaciones cuarta y quinta de este modelo. Su 2.0 TSI es el mismo que emplea el Audi S3 y además de ofrecer 300 caballos de potencia, entrega 380 Nm de par entre las 1.800 y las 5.500 vueltas.

En el apartado de la tracción, es especialmente notable el nuevo funcionamiento de la denominada 4Motion de quinta generación, un sistema que si bien sigue contando con un embrague Haldex, se vale de la nueva electrónica para detectar que las ruedas delanteras van a perder tracción y envían par al eje trasero antes de que esto se produzca. Pero si esto supone una ganancia de motricidad notable en una superficie tan deslizante como el hielo, los dos diferenciales autoblocantes electrónicos EDS que equipa en los ejes delantero y posterior completan el conjunto. Volkswagen los engloba bajo la denominación XDS+, y mitigan tanto el efecto del subviraje como el sobreviraje en conducción deportiva, porque actúan sobre el freno de la rueda que comienza a perder tracción antes de que podamos percibirlo al volante.

Todo este compendio técnico se completa con una suspensión deportiva rebajada en 20 milímetros en relación al Golf de serie, un control DCC de chasis dinámico que endurece la suspensión y un control de estabilidad más avanzado, denominado ESC Sport, que se puede seleccionar mediante un botón en la consola central. Éste nos permitió ganar unas décimas valiosas en el circuito, sin poner freno a la diversión, aunque se puede desconectar completamente si queremos alargar al máximo nuestras derrapadas y sentir la verdadera dificultad de la conducción al límite.

Tanto en los tramos de carretera con nieve que recorrimos, como en las pruebas que pudimos superar sobre el lago helado, el nuevo Golf R destacó por la rapidez con la que dota de tracción a las ruedas posteriores así como por la cantidad de par que llega a concederlas. Gracias a este avance técnico y a su completa electrónica, resulta casi tan divertido y fácil de conducir en la nieve, como en una carretera seca o en circuito. Cada conductor, puede calibrar perfectamente las ayudas de conducción para adaptarlas a su estilo o nivel de pilotaje y además, el sonido del motor se deja oír con gran nitidez en el interior, lo que contribuye decisivamente a ensalzar la diversión al volante.

Para los que gustan más de las cifras que de las sensaciones, el Golf R con caja de cambios manual alcanza los 100 kilómetros/hora en 5,1 segundos –5,7 en el anterior–; con el cambio automático DSG el registro se queda en 4,9 segundos. La velocidad máxima está electrónicamente limitada a 250 kilómetros/hora y el consumo de combustible se ha reducido de 8,5 a 7,1 litros por cada 100 kilómetros, en comparación con el modelo anterior. Las emisiones de CO2 también se han mejorado de 199 a 165 gramos por kilómetro. Con el sistema Stop-Start y la regeneración de la batería, junto con la caja de cambios DSG de seis velocidades, el Golf R es todavía más eficiente. Con esta configuración, el consumo de combustible se sitúa en 6,9 litros de media –159 gramos por kilómetros de CO2–. El ahorro de combustible en comparación con el modelo previo con DSG es de 1,5 litros a los 100 km, lo que representa la mencionada mejora del 18%.

Ya se puede reservar en los concesionarios desde 39.230 euros con cambio manual y 41.410 con el automático DSG.

El nuevo Golf R incluye un equipamiento exclusivo. Junto con los parachoques especialmente diseñados, los faldones laterales y llantas de aleación de 18 pulgadas, el Golf R puede incluir faros bi-xenón con luces diurnas LED de nuevo diseño –en doble U–, pilotos traseros LED en rojo oscuro y sistema de escape de dos salidas con un total de cuatro tubos cromados. En el interior, el Golf R monta asientos deportivos en una mezcla de materiales “tela-Alcantara”, volante de tres radios acabado en cuero y un equipo de radio-CD con pantalla táctil.


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