Para Toyota, llega el momento decisivo. Tras tres cuartos de temporada realmente complicados, la marca japonesa regresa a su terreno. En Fuji, los coches nipones suelen rendir a un alto nivel, con nueve victorias en once participaciones. Sin embargo, el año pasado Porsche logró imponerse y dejó a todos atrás.
Un año después de aquel episodio, Toyota busca tomar venganza. Pero lo principal es rendir al máximo, porque los dos equipos de Hypercar han tenido dificultades a lo largo de la temporada, a causa de un BoP a veces impredecible y poco claro. Una actuación sólida aquí podría salvar la campaña del fabricante, aunque en cualquier caso la firma esperaba una actuación más contundente.
«Esperamos con impaciencia nuestra carrera en casa. Después de Le Mans, es nuestra prueba más importante y realmente queremos lucir bien. Hasta ahora este año hemos enfrentado contratiempos, pero confío en que podremos lograr algo especial en nuestro circuito, porque allí hemos mostrado un rendimiento destacado en el pasado. Daremos lo mejor de nosotros», declaró Kamui Kobayashi, jefe de equipo y piloto del coche n.º 7.