En octubre de 2025, la Fórmula 1 ya había vivido un episodio sumamente peligroso. Durante el Gran Premio de México, dos comisarios se vieron frente a la monoplaza de Liam Lawson mientras recogían escombros en la primera curva. Lawson, que acababa de abandonar los box tras cambiar el alerón, rozó a los oficiales en una distancia comprometida. Este suceso se debió a una falla de comunicación entre la dirección de carrera y los comisarios.
En Las Vegas, parece que la dirección de carrera no ha aprendido de sus errores. El inicio de la carrera estuvo marcado por varios choques. Pedazos de alerón y de fibra de carbono terminaron en la escapatoria de la primera curva. Una vez que el pelotón había pasado, comisarios, situados en el lado derecho de la pista, fueron enviados para retirar estos escombros.
Según la FIA, la situación estaba controlada: los comisarios no necesitaban cruzar la pista, ya que los restos quedaban fuera de la trayectoria. Se mantuvo la bandera doble amarilla, con una zona de alerta ampliada antes de la última curva para obligar a los pilotos a reducir la velocidad.
Pero la limpieza resultó más larga de lo previsto. En el momento en que los coches volvieron para iniciar la segunda vuelta, los comisarios aún corrían para alcanzar su puesto.
La FIA asume su decisión
Después de la carrera, la FIA explicó que no veía ninguna razón para desplegar de inmediato el coche de seguridad virtual. La dirección de carrera decidió mantener únicamente las banderas amarillas dobles, que indican a los pilotos que deben disminuir la velocidad y estar listos para evitar un peligro.
Sin embargo, el coche de seguridad virtual fue desplegado una vuelta más tarde porque se detectó otro escombro cerca de la línea de meta en la curva 2. Esta vez, un comisario debía acercarse a la pista para retirarlo, lo que hacía que las banderas amarillas fuesen insuficientes.
Para la dirección de carrera, la intervención en la curva 1 se llevó a cabo correctamente y no justificaba medidas adicionales.
Críticas muy fuertes
No obstante, esta evaluación no es compartida por todos. Niels Wittich, antiguo director de carrera de la F1, condenó con vehemencia la escena, calificándola de peligrosa.
«Esto no debe ocurrir, es una situación absolutamente inaceptable», declaró a Sky Sports Alemania.
Recordó que la zona de la curva 1 es especialmente sensible en cada salida y que los comisarios suelen estar listos para intervenir con rapidez. Según él, el fallo no reside en la intervención en sí, sino en que ésta duró demasiado tiempo mientras el pelotón volvía.
Como explica: «Que eso lleve tanto tiempo que las monoplazas ya vuelvan para su vuelta rápida; en ese punto, una doble bandera amarilla ya no basta. Es simplemente inaceptable, y no entiendo cómo pudo ocurrir por segunda vez este año.»
Según Wittich, la solución habría sido simple: activar la seguridad virtual en cuanto fuera evidente que los comisarios no regresarían lo suficientemente rápido. Recuerda que la VSC puede activarse «en un segundo» y exige de inmediato una reducción de la velocidad.
Una decisión cuestionada, por tanto, que pone de relieve la dificultad para la dirección de carrera a la hora de tomar decisiones a veces delicadas. La FIA podría necesitar aclarar sus criterios de intervención para evitar que estas situaciones se repitan en los próximos Grandes Premios.