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La salida de Christian Horner no asegura que Max Verstappen permanezca en Red Bull

Mientras las repercusiones de la sorprendente desvinculación de Christian Horner continúan resonando fuerte en toda la comunidad de la Fórmula 1 y su eco todavía se percibe con estrépito, surge una interrogante clave: ¿Todo este tumulto será suficiente para convencer a Max Verstappen de permanecer en Red Bull?

Un anuncio impactante

El miércoles pasado, Red Bull hacía público que había decidido cesar en sus funciones a Christian Horner, quien había sido director de equipo y CEO durante las últimas dos décadas, a pesar de los logros y éxitos indiscutibles que alcanzó bajo su mando. La decisión, según múltiples fuentes, tuvo como principal objetivo evitar que el piloto holandés, quadruple campeón del mundo, cediese a las seducciones de otra escudería.

Este cambio abrupto en la estructura de la casa de energía parece estar en línea con las voluntades internas de la familia Verstappen, cuyo padre, Jos, ha expresado abiertamente su desacuerdo con Horner y su deseo de que Red Bull siga un nuevo rumbo, incluso dejando atrás al responsable. La tensión acumulada durante casi dos años parece haber llegado a un punto de ebullición que culminó en esta sorprendente decisión.

No obstante, parecía improbable que la salida de Horner se convirtiera en realidad después de que las acusaciones relacionadas con un comportamiento inapropiado en su contra fueran desestimadas tras una investigación independiente. Sin embargo, si bien esas acusaciones pudieron haber funcionado como una chispa, en realidad fue el declive en el rendimiento del equipo en los últimos meses lo que encendió la mecha definitiva. Y esa dinámica preocupante fue, sin duda, la que precipitó la decisión del equipo.

El gerente de Max Verstappen, Raymond Vermeulen, no dejó dudas de ello tras la salida de Horner: «Nuestro objetivo es mejorar el rendimiento para volver a los primeros lugares. En ese sentido, nada cambia.»

Un rendimiento en declive en 2025

El contraste resulta impactante: en 2023, Red Bull dominó con 21 victorias en 22 Grandes Premios, una hazaña prácticamente sin precedentes en la historia de la F1. Sin embargo, solo un año después, Max Verstappen se encuentra sosteniendo su ventaja con muchas dificultades y actualmente acumula 69 puntos menos que el líder del campeonato, Oscar Piastri. Además, el equipo ocupa la cuarta posición en la clasificación de constructores, posición que solo mantiene gracias a los esfuerzos del piloto neerlandés, quien ha sumado 165 puntos, mientras que sus compañeros de escuadra no alcanzan los ocho.

Este retroceso se puede explicar fundamentalmente por una monoplaza que ha ido perdiendo rendimiento, algo que Verstappen ha criticado abiertamente en varias ocasiones. Pese a los esfuerzos realizados, no se ha logrado ningún avance significativo, y desde la partida del ingeniero legendario Adrian Newey, los problemas de equilibrio que afectaron la conclusión de la temporada pasada aún persisten en 2025, siendo aún más evidentes en medio de una competencia en progresión constante.

Es difícil atribuir completamente estos problemas a la ausencia de Newey, pero su impacto es innegable. La escudería actual, dirigida por el director técnico Pierre Waché, parece no poder solucionar esas dificultades, alimentando así las dudas del piloto. La máquina diseñada por Newey, específicamente para el reglamento de 2022 y adaptada al estilo de conducción de Verstappen, había proporcionado resultados abrumadores durante dos temporadas.

A medida que su competencia lograba ponerse al día, las falencias del monoplaza se hicieron más evidentes. La búsqueda de rendimiento extremo, sacrificando la maniobrabilidad, dependía en gran medida de la capacidad del neerlandés para gestionar esas limitaciones. Hoy en día, incluso Verstappen parece tener dificultades, y sus compañeros de equipo se ven relegados, sin la misma capacidad de toma de riesgo.

¿Un futuro en Mercedes para 2026?

Frente al panorama de cambios técnicos que llegarán en 2026, estas señales no generan tranquilidad. Verstappen mira ahora hacia el futuro — y ese interés lo ha llevado a abrir conversaciones con Mercedes.

Aparte de Newey, otras figuras clave han abandonado Red Bull en los últimos dos años, como Rob Marshall (ingeniería), Jonathan Wheatley (carreras) y Will Courtenay (estrategia). Aunque Horner aseguraba que la estructura del equipo seguía sólida, estas salidas erosionan la estabilidad que Verstappen tanto valora.

Por otra parte, está el complejo tema de que Red Bull construirá su propio motor a partir del próximo año, un paso pionero en la historia del equipo. Mercedes, que ya ha avanzado considerablemente en este campo, demostró en 2024 que domina con autoridad las nuevas regulaciones motorísticas.

Si Mercedes mantiene su rendimiento como en 2024, en 2026 se convertiría en la escudería más codiciada del paddock. En contraste, el proyecto de Red Bull para desarrollar su propio propulsor representa una apuesta en el terreno de lo desconocido, un camino lleno de incertidumbres, como lo fue en su momento la experiencia de Honda con McLaren en temporadas pasadas.

Verstappen probablemente ya tenga una idea bastante clara del nivel de avance del motor de Red Bull. Y, si Mercedes desea seducirlo, seguramente ya le habrá mostrado parte de sus aspiraciones para esa temporada. Para Max, lo que pesará más que las cuestiones de poder o ego será, seguramente, el rendimiento y la estabilidad.

Actualmente, todo indica que el clan Verstappen —con Jos a la cabeza— ha logrado su objetivo con la salida de Horner. Sin embargo, para Max, quien busca asegurar estabilidad y concentración en la pista, la llegada de un nuevo director en pleno proceso de desarrollo del coche para 2026 puede ser visto con cierta desconfianza, especialmente si lo compara con la continuidad que propondría Mercedes.

A los 48 años, Laurent Mekies, francés, se enfrenta ahora a un reto comparable al de Horner, cuando asumió en Jaguar en 2005. La gran pregunta es si Verstappen estará allí para apoyarlo — o si simplemente decidirá abandonar, independientemente de los cambios internos, con o sin Horner.