Originario de las décadas de los 90 y 2000, ya has crecido mucho desde aquellos primeros Sega Rally, Colin McRae o V-Rally. Esos juegos, que alegraron a grandes y pequeños con su estilo arcade accesible, hoy forman ya parte de la historia. Hoy te proponemos volver a aquel periodo dorado mediante un análisis de Old School Rally en PC. Desarrollado por Frozen Lake Studios, este pequeño título te transporta a una tarde de domingo lluviosa frente a la consola, para intentar batir el mejor crono de la especial.
¿Una prueba de Old School Rally es realmente Old School?
Old School Rally es un juego que hará que los veteranos de V-Rally y Sega Rally sientan el paso del tiempo en pleno corazón de los años 90. Sí, señores y señoras, los juegos de vuestra infancia se vuelven retro. Desarrollado por Frozen Lake Studios, este título recupera sus señas estéticas para proponernos un viaje hacia el legado de aquellos títulos míticos.
El concepto es simple: un juego de rally clásico, claramente inspirado en la era de la PlayStation 1. Toda la dirección artística se apoya en gráficos de 32 bits y texturas de baja resolución. Y para reforzar la nostalgia, se puede activar un filtro CRT, un efecto similar al de un televisor de tubo para sumergirte aún más en la experiencia de tu infancia.
Aquí estamos ante un producto que no pretende igualar al realismo de juegos como Assetto Corsa Rally o WRC. Es, ante todo, un viaje emocional. Un viaje por tus recuerdos, y con un precio inferior a 13 euros en PC.
Análisis de Old School Rally: el contenido en clave retro
Old School Rally te propone recorrer una veintena de especiales alrededor del mundo, conduciendo 30 vehículos repartidos en cuatro categorías: A, S, Classics y Bonus. Hay tres modos de juego: Rally (el modo principal), un modo contrarreloj y un modo versus.
El juego no goza de licencias oficiales, pero las similitudes con modelos reales están ahí. No cuesta reconocer de qué coches se inspiran las máquinas del juego.
En ese sentido, merece destacarse el esfuerzo realizado para sortear la ausencia de marcas. Por ejemplo, la Peugeot 206 se transforma en una Lionne D26, conservando las líneas generales y las tonalidades de la versión real, pero lo suficientemente distanciada para evitar complicaciones legales. Ingenioso, aunque arriesgado. Se recuerda que este punto generó problemas al editor, que llegó a retirar el título de una plataforma como Steam temporalmente por acusaciones de “demasiada similitud”.
Entre las opciones, se incluye también la Titan CXR de Adares, un vehículo inspirado en la increíble Suzuki Escudo Pikes Peak, que hizo estremecer a los aficionados de los juegos de competición de época.
Además, hay tres vehículos extra para desbloquear: un tractor, una autocaravana y un taxi. Todos los coches son también personalizables y compartibles, lo que refuerza la comunidad que rodea al juego.
Graphiquement rétro
A veces el término “retro” se usa para justificar errores como si fueran rasgos artísticos. En este aspecto, Old School Rally logra tranquilizar a quien duda. No esperes gráficos de alto nivel; la dirección artística retro está bien asumida y ejecutada.
Los entornos, los coches y los menús se componen de polígonos y tipografías propias de aquella época, con una estética que recuerda a la mejor época de la PS1. Esa apuesta por el look vintage aporta un encanto genuinamente antiguo y, además, permite que la tarjeta gráfica descanse tras sesiones de otros títulos más exigentes.
Lo mejor de esta recreación es sin duda el acabado de los coches. El equilibrio entre lo retro y un toque de realismo está muy bien logrado. Ver esas pequeñas piezas en el showroom resulta incluso hipnótico para los amantes de lo clásico.
Des spéciales simples et efficaces
En pista, las especiales se modelan de forma simple, sin renunciar a la belleza de los escenarios. Los entornos son atractivos y evocan de forma sutil los lugares que se atraviesan, con detalles simples pero eficaces, como los cerezos de Japón o las viviendas propias de las pequeñas ciudades británicas.
El juego incorpora también efectos visuales: llamas que salen por la ola de calor, colisiones, nubes de polvo. El tono retro funciona a la perfección. Aun así, se aprecian algunos fallos de texturas que tienden a distorsionarse en ciertos momentos.
Las pruebas permiten jugar de día, de noche, con sol o con lluvia. Cada condición cambia ligeramente la conducción, al igual que cambian las superficies. Tierra, asfalto, nieve o gravilla son los grandes clásicos, y hay pruebas que enfatizan determinadas superficies por encima de otras.
El juego no propone pruebas específicas en Francia, pero te lleva a recorrer rutas en una decena de países, en cada continente, con dos o tres especiales por región. Es variado en número y ofrece suficientes horas de juego para variar la experiencia y no aburrirse.
Un mode Rally completo…
Con tres modos de juego principales, este análisis de Old School Rally revela una duración de vida razonable. El modo Rally es la columna vertebral del juego. A medida que progresas, participas en rallies compuestos de entre 4 y 10 especiales. Ganar en un conjunto te permite desbloquear un coche, y obtendrás créditos para ampliar tu colección con más vehículos.
El modo se divide en 4 secciones: Rally A, Rally S, Classics y Open. Completar este modo requerirá varias horas de paciencia y de destreza en las distintas pruebas. Old School Rally gestiona también el sistema de daños: entre especial y especial tendrás que reparar tu coche si has sufrido salidas de carretera. Los daños afectan tanto a nivel mecánico como visual, y la conducción no cambia de golpe. Como en un rally real, las reparaciones tienen un límite de tiempo, pero en la práctica es difícil quedarse sin tiempo para reparaciones.
La experiencia de conducción se mantiene asequible y, a ratos, algo suave. No esperes un simulador de alto índice de realismo; aquí se trata de vivir la nostalgia y divertirse con un sistema de juego muy directo.
… Pero que podría beneficiarse de un empujón definitivo
La progresión tiende a ser lineal, quizá demasiado. El modo individual, dentro de Rally, puede resultar poco intenso, con una curva de dificultad que podría estar algo mejor trabajada. Se repiten rallyes, se gana, llega un coche nuevo, otra especial y listo. Hubiera sido interesante incorporar un mayor reto para un juego que tiene tanto potencial en esa dirección.
Además, a día de hoy falta un modo arcade, esa pieza que los aficionados de las recreativas de los 90 estuvieron esperando. Si ya te has topado con estos sistemas, entenderás a qué nos referimos: completar la especial en un tiempo limitado, con un contador que se puede retrasar pasando por checkpoints. Sería un añadido que podría dar un nuevo impulso al juego. Eso sí, para que exista, haría falta que las misiones sean suficientemente largas para que el desafío sea real. Quizá aparezca en futuras actualizaciones.
Test d’Old School Rally : un pilotaje 100 % arcade y accesible
Las sensaciones de pilotaje en OSR son positivas y, sobre todo, arcade, manejadas con mando. Es un título que puede funcionar muy bien en una consola portátil para sesiones cortas. Hay un modo Steering Wheel en versión beta, pero no pude configurar mi set de competición para este análisis.
La conducción es muy intuitiva y la toma de contacto prácticamente automática. Esto aplica tanto si ya tienes experiencia como si no.
Sin embargo, tras varias pruebas, echo en falta que las distintas superficies ofrezcan sensaciones suficientemente distintas. En asfalto, el agarre parece más bien escaso y la coche parece deslizarse como si fuera sobre hielo. Esa falta de diferenciación puede dificultar un poco la dificultad y restar picante a la experiencia en general.
La sensación de conducción en terreno resbaladizo se nota especialmente en algunas secciones, donde la sensación de control se ve afectada y la experiencia pierde algo de emoción.
Una ambientación sonora que encaja con el lado retro
La banda sonora de Old School Rally encaja a la perfección con el tono retro que propone el juego. Las piezas son energéticas y se adaptan a las diferentes pruebas, reforzando el ambiente arcade. En especial, la melodía del menú principal captura con precisión la atmósfera de la era PS1. Y, tal como ocurría en aquella consola, el juego ofrece un reproductor multimedia para escuchar las distintas composiciones que componen la banda sonora.
En cuanto a los efectos sonoros, los rugidos de los motores están bien trabajados y evocan el sonido de las primeras consolas en 3D. Algunas máquinas comparten el mismo rugido, pero la paleta de sonidos está bien integrada y las transiciones sonoras resultan creíbles. Las reacciones al cambio de marchas y las aceleraciones se oyen de forma coherente.
El punto negativo del entorno sonoro es el copiloto: repetitivo y, a la larga, poco productivo. Sus indicaciones (“Medium Left”, “Sharp Right”, etc.) no aportan una verdadera plusvalía y, dada la dificultad de las pruebas, su presencia no se justifica plenamente.
Conclusión del test d’Old School Rally : un juego que hace todo bien, sin locura
Al llegar a la conclusión de este análisis, me doy cuenta de que cada párrafo podría cerrarse con la misma valoración: “bien, pero podría haber sido mejor”. En resumen, Old School Rally es un juego exitoso y agradable de jugar, especialmente adecuado para una consola portátil, aunque le falta ese toque de locura que daban las máquinas recreativas. No hay sorpresas espectaculares ni multitudes en los márgenes; el enfoque es sobrio, quizá demasiado sobrio para algunos. Aun así, hay que recordar que se trata de un estudio más reducido que las grandes producciones y que, por menos de 20 euros en consolas y menos de 13 euros en PC, el contenido es lo suficientemente sólido como para recomendarlo si tienes ocasión de probarlo.
Old School Rally sigue siendo, en definitiva, un excelente pequeño juego de rally. Te acompañará durante una breve sesión en una consola portátil o durante varias horas en tu PC. Es ideal si buscas evocar las buenas sensaciones de los inicios de la 3D sin renunciar a la nostalgia retro. Le falta todavía ese destello final de las salas de arcade y su modo frenético, pero continúa siendo un compañero perfecto para una tarde lluviosa. Y quién sabe si en futuras actualizaciones llega ese extra tan deseado.
Para:
- Un juego de rally de estética retro muy bien logrado
- Coches sin licencias, pero fácilmente reconocibles y bien modelados
- Accesibilidad inmediata con el mando
- Fecha de salida: 3 de diciembre de 2025
- Desarrollo: Frozen Lake Studios
- Editorial: Astolabe Games
- Precio oficial: 12,79€ (PC), 19,99€ (Consolas)