Fernando Alonso

Ferrari

Fernando Alonso
14
España España
Oviedo
29-07-1981
67 kg
171 cm
2001
Minardi
14
Web oficial  

Así va el mundial para Fernando Alonso

Año Dorsal Equipo Motor Neumáticos Chasis Pos. Vic. Poles V.R. Ptos. GPs
2014 14 Ferrari Ferrari Pirelli F14 T 6 161 19

Trayectoria en F1

Año Dorsal Equipo Motor Neumáticos Chasis Pos. Vic. Poles V.R. Ptos. GPs
2013 3 Ferrari Ferrari Pirelli F138 2 2 - 2 242 19
2012 5 Ferrari Ferrari Pirelli F2012 2 3 2 - 278 20
2011 5 Ferrari Ferrari Pirelli 150º Italia 4 1 - 1 257 19
2010 8 Ferrari Ferrari Bridgestone F10 2 5 2 5 252 19
2009 7 Renault Renault Bridgestone R29 9 - 1 2 26 17
2008 5 Renault Renault Bridgestone R28 5 2 - - 61 18
2007 1 McLaren Mercedes Bridgestone MP4-22 3 4 2 3 109 17
2006 1 Renault Renault Michelin R26 1 7 6 5 134 18
2005 5 Renault Renault Michelin R25 1 7 6 2 133 19
2004 8 Renault Renault Michelin R24 4 - 1 - 59 18
2003 8 Renault Renault Michelin R23 6 1 2 1 55 16
2001 21 Minardi PS01 Michelin European 23 - - - - 16
1 2 3 4 5 6 2 32 22 21 1767 235

Totales

235
2
32
21
1767
22

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Biografía breve

2013 (Ferrari; 2º, 242 puntos)

La temporada comenzó de manera esperanzadora para Fernando Alonso con un segundo puesto en Australia y un F138 que daba muy buenas sensaciones. Sin embargo, un error en Malasia rompiendo su alerón y un problema con el DRS en Bahréin le impidieron lograr más puntos en las primeras cinco carreras donde logró, eso sí, dos victorias -las únicas del año-.

Con Barcelona como punto álgido de la dupla Alonso-Ferrari en 2013 y con un coche que iba muy bien en el trazado español, los síntomas no podían ser mejores pese a la recuperación de Red Bull y el acecho de Mercedes. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse a partir de ahí, pues las piezas que llegaban al Ferrari no funcionaban como se esperaba y el monoplaza llegó a un punto de estancamiento que provocó la explosión del asturiano contra su equipo pidiendo un coche más competitivo e, incluso, se incrementaron los rumores que le colocaban de regreso en McLaren o en Red Bull para 2014.

Su gran baza eran los domingos, donde el buen hacer con las estrategias y el cuidado de los neumáticos le ayudaban a recuperar posiciones tras sábados poco competitivos. Sin embargo, el cambio de gomas por parte de Pirelli para preservar la seguridad de los pilotos supuso un golpe bajo para la Scuderia y las aspiraciones del español.

Los nuevos neumáticos, con construcción de 2012, no se adaptaban a un Ferrari trabajado por y para los Pirelli de 2013, algo que se tradujo en carreras a contracorriente tras el parón veraniego para intentar no perder el tren del título a base de regularidad y podios. 

Esto fue posible en Spa, Monza y Singapur, siempre por detrás de un Vettel inalcanzable. Pero el daño estaba hecho y la realidad se hizo patente en las siguientes cinco carreras, donde terminar entre los cinco primeros era un triunfo con el panorama que tenían en Maranello. Así, el español volvió a dar el máximo para llevar al Ferrari mucho más allá de sus posibilidades pero tuvo que conformarse una vez más con el subcampeonato.

Como dato estadístico, el español se convirtió en el piloto con más puntos en la historia de la Fórmula 1 tras su cuarto puesto en Japón, hecho que conmemoró en la India con un casco especial. Al término de la temporada tal estadística creció hasta situarla en 1606 puntos.

2012 (Ferrari; 2º, 278 puntos)
En 2012, Fernando Alonso se quedó a tres puntos de lograr el tricampeonato y, como ocurrió en 2010, volvía a la segunda posición de la Clasificacion final de Pilotos, solo superado por Sebastian Vettel. A pesar de que Ferrari anunció que el nuevo monoplaza iba a ser "revolucionario", el F2012 no fue el mejor de la temporada y su modesto rendimiento en las calificaciones de los Grandes Premios y los problemas para calentar los neumáticos significaron un paso atrás respecto a sus máximos rivales.

Sin embargo, las manos y pilotaje de Alonso hicieron que el bólido rojo fuera el primero en cruzar la recta de meta en tres ocasiones. Con siete ganadores distintos en las siete primeras carreras, Alonso fue el primero en repetir victoria y el segundo piloto en subir a lo más alto del podio en el arranque del Mundial 2012. Tras la sufrida y lluviosa prueba en Malasia, el piloto de Ferrari lograba sus primeros 25 puntos del año y se colocaba líder de la Clasificación.

Las limitaciones del F2012 eran notables y no volvió al podio hasta el Gran Premio de España, dónde finalizó segundo y regresó al liderato, aunque compartido con Sebastian Vettel, su gran rival a final de temporada. Pero la "carrera más emocionante" de su carrera estaba por llegar. Y llegó en la segunda prueba de casa, el Gran Premio de Europa disputado por las calles de Valencia. La celebración de Alonso quedará en la mente de muchos aficionados al deporte por la emoción y expresión de triunfo al parar el monoplaza delante de las tribunas, en un gesto más similar a lo que ocurre en MotoGP e inusual en la F1.

El bicampeón se marchó de la capital del Turia reforzado en el Mundial con 20 puntos de ventaja. Ferrari se mostraba más relajada con los resultados de Alonso y especialmente con la tercera victoria del año, en Alemania. Pero tras el parón vacacional, todo cambió. Red Bull, McLaren y Lotus volvieron reforzados de las vacaciones y sus monoplazas fueron auténticos quebraderos de cabeza para la Scuderia. Sin embargo, las auténticas pesadillas estaban por llegar.

En Bélgica y Japón, el asturiano no pudo pasar de la primera vuelta debido a incidentes ajenos a él y se marchaba de Spa y Suzuka sin puntuar. Y lo que era peor, sin casi opciones de mantener el liderato. Después de la victoria de Vettel en Corea, Alonso se despedía de la primera posición y, aunque mostró una actitud positiva en la recta final, empezó a decir adiós a su tercera corona. Sin embargo, su lucha, pilotaje y capacidad para sacar la máxima competitividad de un monoplaza que carecía de ella, le valieron al español los elogios y reconocimiento de sus compañeros, periodistas, ex pilotos, expertos… La comunidad de la F1 coincidió en que 2012 había sido su mejor año y que, pese a no ganar el Título, era el piloto que más se merecía la corona de tricampeón.

2011 (Ferrari; 4º, 257 puntos)
Una temporada más, Fernando Alonso se fue de vacaciones de invierno con el dolor de saber que lo había dado todo... pero se había vuelto a quedar sin premio. No son pocos los expertos que destacaron su innato talento en sus balances de final de mundial, donde casi siempre se situaba en segunda posición por detrás del campeonísimo Sebastian Vettel. Pero lo cierto es que al asturiano le ha cambiado la cara con el paso de los años. Con la consabida madurez que otorga la llegada de los 30, que cumplió en julio, el Fernando de 2011 seguía mezclando el hambre que le convirtió en el bicampeón más joven de todos los tiempos (hito ya superado por Vettel) con una cierta pesadumbre y apatía, quizá fruto de la lógica impotencia provocada por la inferioridad del 150º Italia.

Tras un invierno desilusionante en lo técnico pero energizante en lo motivacional, Alonso dio de bruces con la realidad en el GP de Australia. El dominio demostrado allí por los Red Bull ensartó la segunda puñalada en el amor propio del ovetense, que añadió un motivo más para lamentar los horrores estratégicos de su equipo durante el GP de Abu Dhabi de 2010, que le costaron el campeonato. Flavio Briatore, su otrora protector y representante, se descolgó con unas declaraciones que la Scuderia ha arrastrado con pesadumbre durante todo el año: "Harían bien en centrarse en 2012. El mundial 2011 ya está decidido". 

Fernando, fiel a su estilo, no se rindió, y siguió exprimiendo hasta la milésima su Ferrari 150º Italia, asumiendo el peso de su desarrollo. Sin embargo, el monoplaza había nacido mal, y el despido del director técnico del equipo, Aldo Costa, mediada la campaña convirtió en público lo evidente. El monoplaza no rendía lo esperado con el compuesto duro, circunstancia que costó más de un resultado al español y que hacía inútil todo ataque en las fases iniciales de las carreras (con todo, resultan imborrables las mágicas salidas de España o Italia). El único circuito donde este detalle no fue un hándicap fue el de Silverstone, escenario de la única victoria de Alonso en todo 2011. Sin embargo, todo tiene una explicación, y no es otra que la prohibición exprés de los escapes soplados, aprobada por la FIA un día antes y de la que equipos y FIA se desdijeron apenas 24 horas más tarde. 

Sin más primeras posiciones que saborear, el ovetense pisó el podio en otras nueve ocasiones. Sin embargo, paradójicamente, se quedó sin sumar una sola pole, algo que no le ocurría desde 2008. Pese a puntuar en 18 de las 19 carreras celebradas (tan sólo abandonó en Canadá, como consecuencia de un toque con Jenson Button), Fernando se tuvo que conformar con la cuarta plaza final en el campeonato mundial, con 257 puntos, uno menos que el australiano Mark Webber. 

2010 (Ferrari; 2º 252 puntos)
Fernando inició una nueva etapa en su carrera con Ferrari y lo hizo como todo piloto sueña hacerlo, con una victoria en su primer Gran Premio, algo que solo habían logrado antes para la Scuderia Mario Andretti, Nigel Mansell y Kimi Räikkönen. Pero fue la única alegría que se llevó en las primeras carreras, ya que numerosos problemas limitaron sus actuaciones lo que, acompañados del pobre rendimiento del F10, hicieron que el asturiano fuese perdiendo fuelle respecto a sus rivales conforme avanzaba la temporada. No fue hasta el décimo primer Gran Premio cuando Alonso volvió a lo mas alto del podio, con una acción que levantó ampollas, pues el equipo obligó a Felipe Massa a cederle la posición. En este punto del año, el rendimiento del Ferrari dio un giro de 180 grados, permitiendo al español luchar por la victoria en cada GP y haciendo que ocupara un puesto en el podio en todas las carreras salvo Bélgica, en la que tuvo que retirarse por un accidente, y la última y definitiva de Abu Dhabi. Alonso llegaba como líder a esta última prueba con 8 puntos de ventaja sobre Mark Webber, pero un error en la lectura de la estrategia carrera hizo que Alonso se quedara estancado tras Vitali Petrov en la séptima posición y cediera el título a Sebastian Vettel.

2009 (Renault; 9º, 26 puntos)
Esfuerzo al máximo. Olvídense de describir algunas temporadas como 'de transición'. Si se repasan los resultados de 2009, parece increíble que muchos nos llevemos por estos 'vicios de resumen' con descripciones referentes a pasar el año con la mirada en el futuro. 

Un campeón no es así. Fernando Alonso, incluso menos. Su capacidad guerrera se palpó en cada una de las carreras de este año. Es cierto que había euforia por los grandes resultados de las últimas pruebas de 2008, ya que parecía entonces que Renault renacería con Alonso a sus mandos. Pero 2009 volvió a ser un año decepcionante en este sentido. La escudería no estuvo en la pelea por los títulos, ya que el coche no evidenció mejora alguna. 

Con todo, el español exprimió hasta lo imposible un monoplaza que llegaba a su fin de ciclo. Un coche que ya era un 'clásico' al lado de nuevos nombres, como Brawn. Sólo con esa actitud pueden explicarse posiciones como las de  Australia, Bahrein, España, Mónaco, Alemania, Valencia, Italia y, finalmente, Singapur, donde el asturiano llegó incluso al podio y marcó la vuelta rápida de la carrera. 

Pero el equipo estaba descentrado, con un Briatore preocupado por asuntos ajenos a la pista y fallos como el de Hungría, la gran prueba de Fernando... truncada por la mala colocación de una tuerca durante el reportaje. Una escudería a la que se le palpaba el pánico escénico. ¿Un año para olvidar? Cuando se puntúa en ocho carreras y se consiguen 26 puntos, ofreciendo momentos increíbles y un pilotaje que es una delicia... ¿quién pretende olvidar?

2008 (Renault; 5º, 61 puntos)
Nueva etapa para el español tras su traumático paso por el McLaren-Mercedes. Flavio Briatore rescató con impaciencia a Fernando para 2008 y así volver a poner a punto un equipo de capa caída.

Y así fue: de mal en mejor, pues sólo cabían las mejoras en un monoplaza muy desfasado y nada competitivo. Por ello, la primera parte de la temporada casi se vio obligado a no luchar por la victoria ni los podios en los Grandes Premios. Carrera a carrera, la gran experiencia del asturiano y sus impresiones fueron las claves para remontar el vuelo y quedar en primera posición en dos ocasiones. En Australia, la primera prueba, el piloto terminó en una excelente cuarta plaza, plantando batalla a un Heikki Kovalainen, su relevo en McLaren. Ese resultado tuvo algo de espejismo, pues la carrera estuvo plagada de incidentes y el coche no iba tan bien como para dar tanto de sí.

Y es que puntuar era en sí un objetivo que requería exprimir el monoplaza con mucho esfuerzo. En Malasia arañó un punto a pesar de cometer una pasada de frenada en la salida, donde cedió dos puestos. Y ya salía noveno... La racha de puntos se rompió y pronto llegaron los momentos más duros para el español, que sólo pudo ser décimo en Bahrein y se vio obligado a abandonar nada más y nada menos que en Montmeló, donde había logrado la segunda plaza en parrilla, que acabaría siendo su mejor del año.

En Turquía volvieron los puntos, gracias a un sexto puesto. En Mónaco, los toques con Rosberg y Heidfeld acabaron pasando factura al asturiano, que llegó a marcar una vuelta rápida, pero se tuvo que conformar con la décima plaza. Pese a darlo todo, Canadá y Francia tampoco reportaron buenos saldos.

En Gran Bretaña volvió a conseguir puntuar tras firmar un buen sexto puesto tras llegar a batallar por el podio. El GP de Alemania fue para olvidar... pero para todo hay remedio, y en Hungría, uno de sus circuitos fetiche (en Hungaroring consiguió su primera victoria), volvieron los buenos momentos. El asturiano terminó cuarto batallando a brazo partido con Hamilton y Raikkonen. Este último logró superarle en su parada de boxes, a pocas vueltas del final. Golpeado por el Williams de Nakajima en Valencia, el español encaró una recta final de mundial que sería impresionante.

En Spa volvió de nuevo a luchar por el podio, nada menos, aunque los errores de estrategia acabaron relegándole a la cuarta plaza, posición que repitió en Monza tras un interminable baile de neumáticos de agua.

Estaba claro que Alonso avanzaba imparable. No pudo luchar por el campeonato en absoluto, pero quería que los demás pilotos "grandes" volvieran a seguir su estela de campeón. Primera muestra: Singapur. La luna fue espectadora de una victoria del español que pasará a la historia como el primero en ganar en una prueba nocturna de Fórmula 1. Y eso que la carrera no se presentaba propicia, ya que ¡salía decimoquinto! Ya en la salida adelantó a tres pilotos e inició su escalada... que culminaría con un golpe de efecto inesperado: su compañero de equipo se estrelló contra un muro (luego se sabría que lo hizo a propósito) y revolucionó las posiciones. Alonso se colocó líder, plaza que ya no abandonaría hasta el final.

En Japón, el español firmó otro carrerón. Ya en la salida puso sus cartas sobre la mesa y adelantó numerosas posiciones hasta la segunda plaza. Y en cuanto se puso líder de la carrera tras su primer y fugaz repostaje, se dedicó a controlar el GP con eficacia, terminando por sacar una gran ventaja a Robert Kubica. Las cambiantes condiciones metreorológicas de China le relegaron a la cuarta plaza, y Fernando despidió el año desde la segunda posición de Brasil, una posición que medio año antes parecería de ciencia ficción. Sin duda, si es que lo fue: un buen año de transición.

2007 (McLaren; 3º, 109 puntos)
En la temporada 2007, Alonso afrontó un cambio de equipo, dejando Renault para recalar en McLaren. La temporada se reveló muy complicadda por la lucha interna contra su compañero de equipo, Lewis Hamilton, y contra las decisiones de los dirigentes de McLaren, que no actuaron con determinación contra la insubordinación constante que el inglés profirió en contra de la actuación de los dirigentes de su equipo en Mónaco y Hungría. En el primer caso, la FIA abrió de oficio una investigación, y en el segundo sancionó directamente al asturiano con cinco posiciones en la parrilla de salida del GP y la imposibilidad de McLaren de sumar puntos para el campeonato de constructores.

A pesar de las trabas y los problemas, Alonso luchó hasta la última carrera por el campeonato de pilotos, empatando a puntos con Hamilton y clasificándose finalmente en tercera posición de la clasificación general del campeonato mundial.

2006 (Renault; campeón, 134 puntos)
Fernando alonso se proclamó campeón mundial por segundo año consecutivo. Su evolución lo ha llevado a convertirse en un piloto rápido como Senna pero con la capacidad estratégica de un Prost. Otro año más, sin el mejor coche en liza, se impuso a sus rivales convirtiéndose en el bicampeón más joven de la historia. Es el piloto completo y aquel que puso fin a la carrera del, hasta el momento, más victorioso piloto de la F-1, Michael Schumacher, que perdió las opciones de campeonato al romper el motor en el GP de Japón.

2005 (Renault; campeón, 133 puntos)
Si en la temporada 2004 pudimos ver un Fernando Alonso agresivo, en el 2005 se le vio llegar al máximo nivel de pilotaje y frialdad desde su debut en la F-1. Esta actitud y su incomparable clase se conjugaron en las proporciones justas para convertirlo en el piloto más joven de la historia de la categoría en conseguir un campeonato del mundo.  Alonso tuvo que pelear contra pilotos de la talla de Kimi Räikkönen y Juan Pablo Montoya con un monoplaza que, si bien era de gran calidad, conforme avanzó el año se mostró netamente inferior al McLaren. Este hecho, junto con la demostración que Alonso hizo en la última carrera del año, disputada en China, cuando ya matemáticamente campeón ayudó a su equipo a alzar el título de constructores logrando el último triunfo para un motor V10, dan la dimensión real del español como uno de los talentos puros de la especialidad.

2004 (Renault; 4º, 59 puntos)
Con un monoplaza más potente que en el año precedente, Alonso tuvo ocasión en el 2004 de ser algo más constante que en su primera temporada con el equipo francés. Sin embargo, aunque mejor en el capítulo mecánico (el equipo abandonó la idea del motor V10 con las bancadas a 110º para optar por una solución más convencional) las cualidades R24 se revelaron inferiores en la faceta de estabilidad y sus actuaciones aparecieron menos brillantes que en la temporada precedente. Su accidente en el túnel de Mónaco cuando luchaba por batir a su compañero y alguna otra salida de pista dejaron la confirmación de absoluta de su calidad como posible campeón mundial para la temporada 2005. Muy brillante en algunos Grandes Premios, en otros mostró su faceta más agresiva y menos cerebral. En resumen, un año que dio una carga de experiencia muy importante al piloto español de cara a su asalto a la más alta meta.

2003 (Renault; 6º, 55 puntos)
En su segunda temporada completa en la Fórmula 1, Fernando Alonso pasó a conducir por primera vez en un equipo puntero. Su objetivo de subir al podio se cumplió con creces. Si el hombre record de la F-1 es Michael Schumacher, se puede decir que Alonso es quien está en mejor disposición para arrebatarle ese honor. En esta temporada 2003, Alonso se convirtió en el piloto más joven de la historia en ganar un Gran Premio (hito logrado en Hungría), en conseguir una "pole" y en hacer una vuelta rápida en carrera. Su campaña fue sorprendente, superando a un compañero de equipo como Jarno Trulli, que pasa por ser uno de los más rápidos de la F-1. Sólo la fragilidad de los motores Renault le impidió conseguir mejores resultados.

2001 (Minardi; 23º, 0 puntos)
Fernando Alonso debutó en Fórmula 1 como titular de la escudería Minardi, que estrenaba propietario, el empresario de la aviación australiano, Paul Stoddart. Con un coche muy poco competitivo, dejó atrás a su compañero, el brasileño Tarso Marques, que contaba con más experiencia, superó con frecuencia a muchos rivales y terminó en una ocasión entre los diez mejores. Para ser su primera temporada, el asturiano firmó un bagaje impresionante.

Palmarés previo a la F-1
Antes de dar el salto a los monoplazas, Fernando Alonso se confirmó como uno de los mejores talentos que ha dado el karting en España. Debutante con apenas 3 años en 1984, el ovetense fue progresando pilotando un kart inicialmente diseñado por su padre para su hermana mayor, y que paso a paso le llevó al estrellato. 

Su primer gran título en esta disciplina llegó en 1988, temporada en la que alzó el campeonato asturiano de la categoría Infantil imponiéndose en las ocho carreras puntuables. Al año siguiente, de nuevo en Infantil, el pequeño Fernando repitió entorchado y sumó el título gallego. La racha de campeonatos le acompañó en su paso a la disciplina Cadete, en la que se impuso en su comunidad y en el País Vasco, y un año después finalizó como subcampeón nacional. 

El talento de Alonso no pasó desapercibido a uno de los preparadores más importantes del panorama nacional, Genikart, cuyo mentor, Genís Marcó, apadrinó al asturiano como si de un padre se tratara. De la mano de la formación de l'Escala, en Girona, el asturiano alzó sus primeros títulos nacionales e internacionales. Bicampeón de España de Júnior en 1993 y 1994, en 1995 sumó a su tricampeonato estatal el tercer puesto en el Mundial, cetro conquistado un año más tarde... de la mano del cuarto campeonato estatal consecutivo. 

En Inter-A (ICA) no cambió el escenario. Alonso se saltó la preceptiva aclimatación a la categoría y se impuso de carrerilla en el campeonato nacional y el italiano. También dominó el campeonato de Europa, disputado en Genk, donde dominó con maestría la primera final y se escapaba de Alessandro Balzan en la segunda hasta que, en la tercera vuelta, se le salió la cadena y debió abandonar. En 1998 no tuvo opción de remendar la decepción, aunque volvió a imponerse en el certamen nacional y en pruebas internacionales de relumbrón, caso del Trofeo París Bercy, el de la Industria y en una carrera de leyendas disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona como actividad complementaria al GP de Fórmula 1.

El piloto asturiano debutó por primera vez en un monoplaza a final de 1998 en el circuito de Montmeló. Fue un Fórmula Renault, aunque esa prueba no fue más que un brindis al sol, ya que el asturiano no contaba con presupuesto para dar el salto a las categorías de coches con ruedas descubiertas. Hasta que Chano García, padre de uno de sus antiguos rivales del karting, Antonio García, invitó a Adrián Campos a que convocara un test con vistas a incorporarlo como segundo piloto a su formación del Euro-Open Movistar. Una vez más, Fernando dio el do de pecho batiendo a todos y proclamándose campeón tras sumar seis victorias en la temporada 1999.

Captado al año siguiente por Flavio Briatore, que firmó con él un contrato a largo plazo con la escudería Benetton-Renault, Alonso dio el salto a la Fórmula 3000 FIA con el equipo Astromega, habitual filial de Benetton en la disciplina. Aunque no logró el título ni pudo luchar por él, el español firmó algunas actuaciones memorables pese a contar con tan sólo 18 años. Su remontada hasta los puntos desde el último lugar en Mónaco bajo la lluvia, el segundo puesto en Hungaroring y el triunfo inapelable en Spa-Francorchamps le valieron la cuarta plaza del certamen y el pasaporte directo a la Fórmula 1.