Durante las verificaciones técnicas posteriores a las calificaciones en Azerbaiyán, el coche de Esteban Ocon no superó la prueba de deflexión en los extremos del alerón trasero principal.
Según el informe oficial de la FIA, la distancia medida entre varias secciones del alerón trasero superó la tolerancia máxima de 0,5 mm permitida por el reglamento:
- 0,6 mm en el costado izquierdo
- 0,825 mm en el costado derecho
Haas reconoció que el protocolo de ensayo se siguió correctamente y explicó que la diferencia se debió a un fallo de fabricación y ensamblaje en esa pieza concreta.
Consecuencia directa: los comisarios aplicaron el Artículo 3.15.17 del Reglamento Técnico de la FIA, lo que provocó la descalificación automática del coche en los resultados de las calificaciones.
Ocon privado de crono… pero no de la carrera
Si la sanción resulta severa, Haas presentó de inmediato una solicitud para que el coche pudiera, aun así, tomar la parrilla de salida el domingo. Los comisarios concedieron la petición, tal como se confirma en el documento oficial n°33 publicado el sábado por la noche: «Los comisarios autorizan al coche n°31, Esteban Ocon, a tomar la salida de la carrera».
Una decisión que salva a la escudería estadounidense y permite a Ocon seguir compitiendo, aunque su carrera se vislumbra complicada. En efecto, partiría desde la última posición y deberá lidiar con un paquete aerodinámico menos competitivo de lo previsto tras este problema técnico. Cabe señalar que inicialmente tenía prevista la salida desde la 18ª posición, por lo que tampoco es una gran pérdida.
Un recordatorio para Haas
Este incidente sirve como un recordatorio para Haas y para el resto de equipos: la FIA está vigilando de cerca los límites técnicos, especialmente en zonas sensibles como el alerón trasero, donde la flexibilidad puede otorgar una ventaja aerodinámica significativa.
La estructura de Ayao Komatsu evita lo peor, pero la sanción sigue siendo un golpe duro en un fin de semana ya de por sí complicado. En el caso de Ocon, el objetivo está claro: remontar posiciones y sumar puntos en un trazado urbano tan impredecible como el de Bakú.