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La FIA activa su dispositivo contra el calor extremo para el GP de Singapur.

La FIA ha clasificado el Gran Premio de Singapur 2025 como un riesgo por calor, una situación sin precedentes en la historia de la Fórmula 1. Las previsiones meteorológicas pronostican un índice de calor superior a 31°C para la carrera del domingo, lo que activa un protocolo que se introdujo este año.

Rui Marques, el director de carrera, comunicó a las escuderías esta decisión el jueves. En consecuencia, cada equipo debe incorporar los componentes de un sistema de refrigeración en sus monoplazas. Sin embargo, su uso queda a discreción de los pilotos.

Un sistema derivado de la crisis de Qatar

Esta medida surge directamente del Gran Premio de Qatar de 2023. Las condiciones extremas obligaron a varios pilotos a sus límites: Esteban Ocon llegó a vomitar en su casco durante la carrera, Logan Sargeant se retiró y otros requirieron atención médica tras la llegada. En aquel momento, la Federación decidió actuar y desarrollar un dispositivo de enfriamiento para evitar que se repitan situaciones similares.

El sistema consiste en un chaleco ignífugo atravesado por tuberías por las que circula un líquido enfriado por una bomba. Su objetivo es reducir la temperatura corporal de los pilotos cuando el habitáculo supera los 60°C y llevan varias capas ignífugas, una capucha y un casco colocado.

Una obligación que se volvió opcional

La normativa inicial preveía hacer obligatorio el uso del chaleco a partir de 2025. Pero las pruebas de esta temporada revelaron varios inconvenientes. En el reducido espacio del habitáculo, las tuberías limitan los movimientos, especialmente en curvas rápidas donde las fuerzas G comprimen las costillas. Además, no todos los sistemas aguantan la distancia completa. Algunos funcionan dos horas, otros una hora y otros apenas treinta minutos. Carlos Sainz comentó que durante el Gran Premio de Arabia Saudita el suyo se detuvo tras unos veinte minutos.

Aún más grave, cuando el enfriamiento falla, el dispositivo puede volverse en contra del piloto. El chaleco se convierte en un aislante y el líquido se recalienta por la calor generada por el coche. Fernando Alonso señaló que el espesor del tejido del chaleco, necesario para integrar las tuberías, reduce la comodidad incluso cuando el sistema funciona.

Ante estas valoraciones, la FIA optó por un compromiso válido solo para 2025: las escuderías deben instalar la totalidad del sistema operativo, pero los pilotos pueden elegir si lo usan o no. Aquellos que se resistan deben añadir 0,5 kg de lastre en el cockpit para mantener la equidad en peso.

Adaptación técnica variable

Cada equipo desarrolló su propia solución. Algunas colocaron el depósito y la bomba en la parte frontal del chasis, otras junto a las estructuras de protección laterales del cockpit, y otras dentro del propio chasis. Estas decisiones obedecen a las limitaciones específicas de cada monoplaza y a los compromisos aerodinámicos asumibles.

La normativa exige añadir 5 kg al peso mínimo de los coches para la carrera, y 2 kg para los ensayos y las clasificaciones cuando se declare un riesgo térmico. Estos ajustes buscan neutralizar la ventaja que podría obtener un equipo si no instalara el sistema completo.

La directiva de la FIA permanecerá vigente durante todo el fin de semana en Singapur. El domingo, cada piloto deberá decidir entre aceptar la incomodidad de las tuberías para un enfriamiento incierto, o correr sin asistencia confiando en su resistencia física. Es una decisión que probablemente se tomará caso por caso, según la tolerancia individual y la fiabilidad observada en los libres.

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