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La FIA quiere aumentar las tasas de protesta para reducir los recursos abusivos

La Comisión de la Fórmula 1 se reunió el martes 22 de julio en Londres para analizar diferentes asuntos relacionados con la disciplina, entre ellos una posible revisión del sistema actual de protestas. En respuesta a las recientes reclamaciones consideradas abusivas, como las que ha presentado Red Bull contra Mercedes, la FIA está considerando incrementar los costes asociados a la presentación de protestas con el objetivo de desalentar las demandas sin una base sólida.

Protestas que fastidian al paddock

El tema empezó a ser tema de discusión tras los incidentes en el Gran Premio de Miami y en Canadá, donde Red Bull presentó reclamaciones contra George Russell y Mercedes. En Miami, la escudería austriaca cuestionó la actitud de Russell respecto a las banderas amarillas, mientras que en Canadá, Red Bull protestó por la forma en que el piloto británico actuó tras ponerse detrás del coche de seguridad. Posteriormente, retiraron otra reclamación que daba por sentado supuestos comentarios radiofónicos considerados antisportivos contra Max Verstappen.

Aunque estos recursos fueron desestimados por los comisarios de la FIA, las protestas ocasionaron retrasos considerables en la publicación de los resultados oficiales. En Montreal, por ejemplo, fue necesario esperar casi cinco horas tras la finalización de la carrera para confirmar la victoria de Russell.

Toto Wolff, director de Mercedes, expresó su descontento con esta situación durante la rueda de prensa del Gran Premio de Austria: «Es plenamente legítimo presentar protestas. Nos enfrentamos a la lucha por victorias y campeonatos, así que si creemos que ha habido una infracción, tenemos derecho a actuar. Pero hay acciones que, sinceramente, carecen de fundamento. Protestar por un supuesto comportamiento antisportivo es un poco exagerado. O también por una diferencia de diez longitudes detrás del coche de seguridad… Al final, lo que importa es el diferencia de tiempo.»

El argumento principal de Wolff es que Russell simplemente cumplió con el delta, una referencia temporal puesta en marcha por la FIA para mantener un margen de seguridad entre los automóviles durante las fases en que entra en vigor la condición de coche de seguridad. Este sistema permite a los pilotos gestionar la distancia sin tener que estimarla visualmente, ya que confiando en un valor preestablecido, resulta mucho más preciso. Por tanto, la denuncia de Red Bull basada en conductas antisportivas carecía de una base real.

Wolff también declaró que, si bien algunas protestas son justificadas, otras cruzan los límites de lo aceptable. Para él, esperar varias horas para presentar una reclamación, buscar argumentos, y luego retirarla en el transcurso del proceso no tiene sentido: «Todos terminamos esperando cinco horas, algunos pierden su vuelo y al final se llega a un resultado que, en esencia, esperábamos. Acciones así no aportan nada útil.»

Red Bull cometió varias equivocaciones en su proceso, lo que llevó a muchos a pensar que más parecía una broma que una protesta seria. La rápida evolución de su estrategia y la falta de convicción dieron la impresión de que su intención principal era generar confusión, en lugar de presentar una queja reglamentaria sólida. Ésta percepción fue compartida incluso por Wolff, quien vio en estas maniobras un intento de desestabilización en vez de una controversia legítima.

Un coste insignificante que Wolff pide aumentar «Con una multa que duela»

En la actualidad, presentar una protesta ante la FIA cuesta 2000 euros, una cantidad que, para los presupuestos de los equipos de F1, resulta simbólica. De hecho, George Russell ya había expresado su sorpresa por la poca disuasión que representaba esa suma, considerando que las estructuras de la categoría tienen ingresos que alcanzan cifras de nueve dígitos.

El piloto británico comparó este monto con otras sanciones que en ocasiones son mucho más severas, incluso por infracciones menores como tocar un alerón o emplear un lenguaje inapropiado. Para él, solo una multa en el rango de los seis dígitos tendría un impacto significativo en las decisiones de las escuderías.

De igual modo, Wolff comparte esta visión y también opina que una penalización más dura sería necesaria para que las sanciones tengan un efecto disuasorio real: «Nadie disfruta pagando multas elevadas, eso es mucho dinero y debemos tener cuidado de no parecer desconectados de la realidad. Pero en este caso particular, sí, creo que hay que poner una multa contundente. Pienso que el presidente de la FIA está de acuerdo. Una multa que duela un poco, que incomode, para que la próxima vez los equipos reflexionen mejor.»

La propuesta sería establecer multas más elevadas, con el fin de que las consecuencias económicas sean proporcionales a la gravedad de las protestas infundadas y, de ese modo, evitar abusos y reclamaciones ociosas en el futuro.

La posible introducción de un canon por investigaciones

Otra de las ideas que se barajan en la Comisión es introducir un pago por las investigaciones solicitadas, independientemente de si termina en una protesta formal o en una reclamación oficial. La finalidad de esta propuesta sería limitar las solicitudes reiteradas de inspecciones por parte de los equipos, muchas veces sin un fundamento sólido, que contribuyen a alimentar la polémica y distraer de los asuntos importantes.

Zak Brown, responsable de McLaren, ya había indicado en mayo pasado su opinión respecto a las acusaciones constantes, como las que hizo Red Bull sobre el sistema de enfriamiento de los neumáticos de su equipo: «Existe una forma correcta de protestar contra un equipo en el momento de la carrera, que implica presentar un expediente formal, exponer claramente las sospechas y poner dinero en juego. Este proceso debe aplicarse a todas las acusaciones, para acabar con las denuncias frívolas que sólo buscan causar distracciones.».

No obstante, esta propuesta divide a los actores del paddock. Algunos consideran que el derecho a protestar es una parte fundamental del deporte automotor y temen que imponer restricciones excesivas puedan tener efectos negativos, especialmente con la llegada del nuevo reglamento técnico para 2026, que probablemente introducirá muchas zonas con posibles dudas técnicas.

La discusión continuará en las próximas reuniones de la Comisión, con la expectativa de definir nuevas reglas que regulen más estrictamente las protestas y las investigaciones. Por ahora, las escuderías deben convivir con un sistema que, aunque tiene buenas intenciones, todavía presenta límites y aspectos por mejorar.