Un campeón abrumado por la emoción
Al salir del coche, Norris reconoció haberse sorprendido ante sus propias lágrimas, algo inesperado ante la presión del momento. «El campeón del mundo. Oh, Dios mío. No había llorado en mucho tiempo. No pensaba que iba a llorar, pero así fue.»
Inmediatamente quiso agradecer a los que lo acompañan desde el principio: «Primero, quiero agradecer de todo corazón a mi equipo, a todos en McLaren, a mis padres. Mamá, papá, ya saben, son quienes me han apoyado desde el inicio.»
Durante toda la temporada, Norris subrayó la importancia del esfuerzo colectivo. Esta noche repitió que este título no se trata sólo de su conducción, sino de todo su entorno: «Este no es mi campeonato del mundo. Es el nuestro.»
El apoyo de McLaren y de su familia en el centro de su discurso
Después de nueve temporadas en Woking, Norris recordó que esa corona representaba un logro tanto personal como para un equipo que llevaba mucho tiempo sin ganar el título de pilotos. «Llevo con ellos casi nueve años y hemos atravesado momentos muy difíciles y otros muy buenos. […] Siento que he hecho mi parte para el equipo este año y me siento muy orgulloso, pero lo soy aún más por todos los que, espero, he hecho llorar.»
En lo que respecta a su familia, el británico dejó ver su apego profundo: «Lo que me hace sonreír cada día es ver a mis padres orgullosos, a mis amigos y a las personas que me han respaldado durante los momentos complicados de este año y poder celebrar los momentos felices que viví. Siento que por fin tengo algo para agradecerles, no solo con palabras, sino gracias a este título de campeón.»
Recordó también sus recuerdos de infancia, esos momentos que volvieron en los instantes finales de la carrera: «He pasado años mirando la Fórmula 1 por la televisión, y cuando vi por primera vez un kart, mis recuerdos de las vueltas finales se resumen en eso.»
Más allá del trofeo, Norris destaca sobre todo la alegría que consiguió llevar a su equipo: «Estoy orgulloso porque siento que he logrado hacer felices a muchas otras personas. […] Que les haya dado la sensación de que su tiempo ha valido la pena, o que fue de alguna manera útil, es lo que me llena de felicidad.»
Una temporada mentalmente difícil de superar
Al ser preguntado sobre la presión que sintió este fin de semana en Abu Dhabi, Norris reconoció haber atravesado fases complejas durante los últimos meses, especialmente al inicio de la campaña:
«Viví muchos momentos difíciles al principio de la temporada. También hubo grandes momentos, como mi victoria en la primera carrera de Australia, que realmente me dio un impulso. Pero muy pronto, mis resultados empezaron a decrecer, mientras que Óscar realizaba un trabajo increíble, adelantando siempre mis prestaciones. La situación, a veces, resultó delicada.»
El cambio vino gracias a un trabajo intenso sobre sí mismo, tanto en la pista como fuera de ella: «Tuve que superarme para ampliar mi equipo, las personas con las que trabajo en la pista, y aún más fuera de la pista. El número de personas que me apoyan, no solo en McLaren, sino también fuera de la escudería: mis amigos, mi familia, mis entrenadores, las personas que me ayudan a pensar con más claridad y a rendir mejor.»
Aquel momento en que tenía 34 puntos de desventaja tras Zandvoort fue decisivo y lo impulsó a esforzarse al máximo: «No me dije: “Ya no tengo nada que perder, voy a arriesgar más”. Sentía que había hecho todo lo que podía antes y seguí haciendo todo lo que podía después. Simplemente tuve que intensificar mis esfuerzos fuera de la pista.»
Este esfuerzo mental y técnico rindió sus frutos con una segunda mitad de temporada que, según él, fue ejemplar: «Lo que me enorgullece mucho es haber conseguido darle la vuelta a la situación y cerrar una segunda mitad de temporada tan exitosa; eso me demostró que estaba equivocado.»
Un campeón del mundo que permanece humilde
A lo largo de las entrevistas, Norris mantuvo la sencillez y el humor que le han granjeado popularidad en el paddock. Cuando se le recordó que pasa a formar parte de la lista de campeones mundiales de F1, respondió con una sonrisa: «No dejo de reír. Es difícil de describir. Es difícil de expresar con palabras. Sólo quiero pasar tiempo con mi equipo, con mis ingenieros, con mi madre y mi padre.»
Y cuando se le preguntó si este título cambiaría su visión del deporte, respondió sin rodeos: «Espero que no altere mi forma de hacer, de pensar ni de actuar. Creo que gané este campeonato a mi manera, siendo un piloto limpio y tratando de ser honesto en todo momento.» Un campeón del mundo que, sobre todo, no quiere olvidar de dónde viene.