Durante la revisión técnica posterior a la carrera, se evaluó el desgaste de la plancha situada debajo del fondo en los dos monoplazas. El veredicto fue claro: el espesor de esa pieza quedaba por debajo de los 9 mm reglamentarios. Esta infracción llevó a que los comisarios convocaran a la escudería poco antes de la medianoche.
La sanción fue comunicada: quedan anulados los resultados de ambos pilotos.
Esta decisión provoca consecuencias importantes en el campeonato. Al haber ganado la prueba, Verstappen aprovecha de forma notable la descalificación de los dos McLaren. Antes de la cita en Las Vegas, acumulaba una desventaja que parecía difícil de superar. Pero al desestimar los resultados de Norris y Piastri, él pasa a estar igualado con Piastri (366 puntos) y la diferencia con Norris se reduce a solo 24 puntos, Norris queda en 390.
Este giro en la clasificación reabre por completo la lucha por el título. A dos carreras del final aún quedan 58 puntos en juego, incluida una sprint en Qatar, y Verstappen se sitúa de golpe en una posición muy favorable para quizá desafiar todos los pronósticos.
La batalla final se presenta bajo una tensión extremadamente alta.