En la entrevista transmitida por Canal+, Hadjar reflexionó sobre su trayectoria y sobre lo que simboliza para él unirse a Red Bull, la estructura que llevó a Vettel y, después, a Max Verstappen a lo más alto. El piloto rememora su niñez y los momentos en que veía los Grandes Premios desde casa.
Hoy en día, compartir garaje con esos campeones le parece “increíble”, y destaca también el honor de colaborar con los mismos ingenieros y mecánicos que forjaron los títulos mundiales de Red Bull. Sin embargo, tras la satisfacción inicial, Hadjar no oculta la magnitud del reto que tiene por delante.
Un discurso realista
Para 2026, Hadjar se encontrará junto a Verstappen, cuatro veces campeón del mundo. El piloto francés asume con madurez el desafío que le espera frente a Max Verstappen y transmite una visión realista: «Será la primera vez en mi carrera que voy a ser compañero de alguien a quien sé que ahora mismo no podría vencer», le comentó a Julien Fébreau.
En la Fórmula 1, las narrativas suelen estar dominadas por la confianza y la ambición. Reconocer de entrada que no se puede superar al compañero de equipo es poco común, pero también revela una madurez y una lucidez notables. Isack Hadjar se limita a constatar la realidad del campeonato y el estatus de Verstappen.
No renuncia a sus metas, pero admite que, al menos al principio, deberá aceptar estar por detrás de su compañero. Describe los primeros meses como una etapa clave, en la que habrá que mostrarse sólido. Su objetivo no es apresurar las etapas, sino aprender y avanzar poco a poco.
Una página en blanco y mucho trabajo
Si el desafío es enorme, el contexto podría favorecer al joven piloto. La temporada 2026 traerá consigo un reglamento técnico nuevo. Un monoplaza aún por descubrir, incluso para Verstappen. Este factor lo percibe como de gran importancia.
Durante el invierno, Hadjar planea pasar gran parte del tiempo en Inglaterra, dentro del equipo, para colaborar estrechamente con los ingenieros. También subraya la relevancia de contar con Laurent Mekies al frente de la escudería. Su relación, facilitada por ambos ser franceses, le parece un punto tranquilizador y siente que es comprendido y respaldado en su progreso.
Al concluir la entrevista, el piloto se muestra muy feliz y sumamente concentrado, consciente de la oportunidad única que se le presenta, así como del nivel de exigencia que implica. Sabe que tendrá que rendir.