09
abr
2012
"Bahréin 2012". (Y esta viruta no le va a gustar a casi nadie)

Son 32 islitas pegadas a 'la grande', denominada Bahrein. Su nombre significa en árabe "El Reino de los dos Mares". Al sur, Qatar, al este, Arabia Saudí, y aunque su petróleo está casi agotado aún le quedan bastantes reservas de gas, así que son ricos… pero… ¿todos? Pues no, no todos son ricos, esta es en gran medida la base del problema, pero no el único. Cuando pegas un zapatazo en el suelo y emana pasta, los problemas se disimulan mejor, pero no con ello desaparecen. No ves el aire, pero lo respiras; tampoco el dolor de cabeza, pero lo padeces; no ves la pobreza… hasta que te pegan en la jeta. Esto es lo que ocurre básicamente en el rico, riquísimo emirato del golfo: la guita está muy mal repartida, la peña está negra, y está que trina desde el año pasado.

El amo del cortijo bahreiní es su majestad Hamad ibn Isa Al Khalifah, virtualmente, el propietario de todo. El rey llegó a la conclusión hace unos años que su país necesitaba algún tipo de evento planetario para darse pisto, ponerse en el mapa para los occidentales, y que se sacaran de vez en cuando 'en los papeles', porque hasta entonces, la única manera de hacerlo era cuando el petróleo pegaba una subida de esas de la que nos deja a todos tiritando. La intención es buena: montar ruido mediático, dar color a un país sin imagen exterior, y atraer visitantes y turistas a un lugar donde si quitas los exuberantes edificios, las excentricidades nuevoriquistas de los jeques como pistas de esquí o urbanizaciones flotantes, o las carreras de camellos, las únicas atracciones reales son… er… las puestas de sol del desierto.

Ocurre que las diferencias sociales de entre sus 700.000 habitantes son demoledoras, por un lado y por otro, el país petroárabe no es un reino 'a la occidental', en el que hay un respeto proverbial por los derechos humanos, se busca con cierto ahinco el bienestar social -al menos esa es la idea-, hay sufragio universal, se elige a tus representantes, y aunque vaya camino de la extinción, aún se habla de 'el Estado del Bienestar'.

El año pasado los carreristas de la GP2, a apenas unas semanas del Gran Premio de la F1, tuvieron que salir por patas. No se oyeron el ruido de motores, sino el de ráfagas de armas automáticas -armamento militar-, que fue descargado sin demasiados miramientos contra sus conciudadanos. Allí no ha llegado aún ese mensaje de "no usar contra tu gente" (y maldita sea la gracia que me hace, porque no tiene ninguna). La F1 plegó velas en espera de una paz social que no sólo no parece haber llegado, sino que arrecia, y pretende usar a las carreras como ariete.

El pueblo llano asocia la competición como el caro capricho de un rey cada día menos apreciado y arrean contra ella como si del demonio musulmán se tratase. La pregunta es: ¿queremos ir a un sitio donde nos odian? Un lugar donde te arriesgas a que te monten un follonaco en la puerta y los fotógrafos acaben sacando tíos descalabrados por la contundencia de una policía no especialmente cuidadosa… eso como poco, porque el año pasado directamente dispararon contra los manifestantes. Lo grave no es que la F1 quede manchada de sangre, algo que con casi toda certeza ocurrirá si se acude a la cita; el verdadero drama es que gente inocente acabe padeciendo lo que no desearíamos al peor de nuestros enemigos. Una vez obviado y aclarado este detalle fundamental, la Fórmula 1, que queda en segundo plano en la ecuación, ha de buscar su apaño a este erizo repleto de púas; lo cojas por donde lo cojas, te pinchas.

Si el que 'se raja' es rey de Bahréin como el año pasado, él paga la fiesta aunque no ocurra; si los que deciden no ir son los equipos, los pilotos, o Bernie, nadie pilla y habrá que sentarse a aclarar los detalles con patrocineitors, poseedores de entradas, reservas de hotel, coches de alquiler, instalaciones, etc… o sea, un follón legal/financiero que traerá de cabeza a un puñado de abogados durante una buena temporada. Sólo el canon por la carrera ronda los 30 minolles… da igual de que moneda, es un pastizal.

¿Pasarlo a más adelante? Pues ya se demostró en 2011 que era muy complicado. El emirato está a 70^^@r pø® ©u&0 y la logística se torna en una verdadera pesadilla, y tras la última carrera, en Brasil, no se podría poner la carrera inmediatamente a continuación.

Una segunda suspensión consecutiva es un duro golpe para la imagen de la especialidad, su credibilidad, y el negocio. Si a esto sumamos que los coreanos igual se rajan, los alemanes se sortean bienalmente la carrera, los gabachos quieren lo propio con Spa, en España se habla de alternancia… es otra pedrada en la frente de Ecclestone y la FOM, que hacen un más que correcto trabajo, pero las cosas que planean, raramente les acaban saliendo (aunque no sea culpa de ellos).

Llevarse la carrera a otro destino es impensable. Un gepé se tarda en organizar entorno a 150-180 días. Buscar un destino adecuado, promocionarlo, vender entradas, permisos, organización logística, seguridad, pagos cánones, toma de decisiones… naaaaa, inviable al menos hasta después del verano, antes es imposible.

En parte el problema es de la globalización. Si obviamos el tema meramente económico, la vieja Europa garantiza decencia, el valor de los contratos firmados, y cierta estabilidad social-política. Pero cuando uno arma un negocio planetario como el de Bernie, al final te encuentras en encrucijadas geopolíticas y 'te dá cuen' de que el mundo es grande, y en cada esquina tienen sus maneras.

Pilotos y equipos están muy bien enseñados y por eso están más callaos que en misa, pero es evidente que no quieren ir; no pueden ni siquiera garantizar la seguridad de su propio personal. Ya apañarán si no van; lo malo es que si van, a lo mejor lo que allí ocurra tenga peor apaño… o ninguno.

La F1 no debería ir a Bahréin este 2012, por respeto a lo que allí ocurre, porque puede salir mucho peor de lo que llegó, y porque hay más que perder que que ganar. La utilización política es torticera y malintencionada. Esa foto de los manifestantes disfrazados de pilotos armados con ametralladoras es demoledora. ¿Que tendrá que ver Nico Rosberg con un terrorista? Absolutamente nada, pero la mente acusadora de los agitadores locales ya ha puesto sus ojos en el más que probable eco mundial de sus seguras protestas. Feo, muy feo, y ante la fealdad, mejor darle la espalda hasta que las aguas se amansen.

En cuanto a los ciudadanos de Bahréin, les deseamos lo mejor, aunque algunos de ellos le deseen a la F1 lo peor. Con el tiempo comprenderán que en los camiones no llega nada malo. Ojalá sea pronto. Pero este año, como que no. Lástima.

… y no, no va a haber carrera allí, no esperes que esto ocurra.


PD 1: No hay viñetas, ni chistes hoy. Esto no tiene ni pizca de gracia. En su lugar hemos decidido trincar de otras webs, especialmente bahreiníes, el contenido de las pancartas con que darían la bienvenida al que por allí llegase en las fechas programadas. Muy triste.

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