Prueba a fondo

Audi A1 1.6 TDI 105cv: Delicioso

El A1 se presenta como una alternativa de lujo para el segmento B, el de los tradicionales utilitarios. Y no se trata de puro marketing, realmente estamos ante un coche con identidad propia pero con un precio base más que respetable: 20.960 euros. Desde luego, va a tener que poner más argumentos sobre la mesa que sus cuatro aros...
Por Jose Carlos Luque
Audi A1

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A pesar de su tamaño, el A1 se distingue a primera vista por su inconfundible estética Audi. Grupos ópticos con tecnología LED e iluminación diurna mediante el característico ‘wing’, arcos de la carrocería pintados hasta en cuatro tonos de contraste distintos, amplios pasos de rueda y una zaga bien enmarcada por un voluminoso parachoques trasero, son algunos de sus rasgos más característicos.

No llega por poco a los cuatro metros de largo que marca el estándar en la categoría. Se conforma con unos 3,95, más que suficientes, a priori, para un coche de dos puertas y cuatro plazas que pretende ser toda una referencia en el segmento. No lo va a tener fácil, se ha de medir con coches por lo menos tan modernos y atractivos. Mini, Citroën DS3 o el Alfa Romeo MiTo, son buenos ejemplos pero parece que el pequeño de Ingolstad tiene ganas de plantarles cara. Sólo falta echarlo a rodar.


Conducción
Una de las primeras cosas que llama la atención al volante del A1 es que a pesar de compartir base mecánica con los Seat Ibiza y Volkswagen Polo, ofrece un tacto de conducción bien distinto. Mientras que ambos modelos han ido ganando carácter y deportividad con el paso de los años, el nuevo Audi se presenta como una alternativa más refinada y -porqué no decirlo- femenina a ambos. Y así se lo hace saber a un conductor que, desde el primer momento, advertirá un tacto de dirección muy suave, al igual que el manejo de la palanca del cambio. En este sentido es un coche diametralmente opuesto al Mini, más pensado para transmitir sensaciones de conducción directas, que para mimar a su conductor en la ciudad, algo que hace con nota éste A1, un coche con el que da gusto maniobrar e incluso aparcar y en el que tan sólo echamos en falta una luneta trasera algo más grande para tener mejor visibilidad.

Ahora bien, que nadie me mal interprete, una vez habituados a este tacto general blando, hay que aclarar que tanto la dirección como el cambio son rápidos y precisos y, aunque no nos informa demasiado, el A1 logra divertirnos cuando nos decidimos a realizar una conducción más rápida en puertos de montaña. La clave es la gran confianza que nos otorga su chasis gracias, en parte, a una calibración excelente del control electrónico de estabilidad, que no es para nada intrusivo y que además incluye de serie el programa XDS, que simula el efecto de un diferencial autoblocante delantero y reduce parcialmente el carácter subvirador del coche, especialmente en condiciones de baja adherencia.

En definitiva, el Audi es un coche estable, noble de reacciones y sólo subvirador al límite. Y es que este pequeño pesa nada menos que 1.215 kilos y tiene un ancho de vías algo superior al de sus primos hermanos -12 milímetros en el eje delantero y 14 en el trasero-, por lo que no es de extrañar que al volante transmita tanta confianza y parezca un coche más grande de lo que es. En la misma línea, las suspensiones tienen una calibración muy correcta. Y eso que nuestra unidad de pruebas equipaba unas llantas opcionales de 17 pulgadas con neumáticos muy deportivos 215/40. Aún así, el A1 filtraba sin problemas todos los baches e irregularidades del terreno, a la vez que fijaba con firmeza las ruedas al asfalto en las zonas más sinuosas y no permitía que la carrocería oscilara demasiado en ningún momento. La suspensión no es tan blanda como la de un Citroën DS3, ni tan rígida como la del Mini.


Mecánica
Para nuestra primera prueba a fondo de este modelo apostamos por la versión con mayor potencial de ventas, éste 1.6 TDI de 105 caballos que, por el momento, es el único Diesel disponible. Ofrece una potencia intermedia entre los 90 y 110 caballos que proponen la mayoría de sus rivales, aunque en el futuro Audi también ofrecerá una versión del 90 caballos de este mismo bloque.

Lo cierto es que es preferible el de 105. Ambos disponen de inyección mediante common rail y filtro de partículas Diesel, la última tecnología del grupo con la que sus propulsores han perdido algo de carácter para favorecer al medio ambiente. Así, se echa en falta una respuesta más precisa del motor poco antes de llegar a las 2.000 vueltas, cuando empieza a tirar con energía y este defecto es mucho más notorio en la versión de 90 caballos del mismo motor que todavía Audi no ha incorporado a la gama del A1.

Así las cosas, tanto el consumo medio homologado, como las emisiones de CO2 son realmente bajos: 3,9 litros/100 kilómetros y 103 gramos/kilómetro, respectivamente. Pero en uso real la ganancia no es tanta. La nueva caja de cambios -manual de cinco velocidades- tiene unas relaciones muy largas con las que ahorramos combustible en las zonas llanas, pero cuando la carretera se empina nos obliga a jugar demasiado con el cambio y el gasto se incrementa. Lo normal es hacer una media de 4,5 litros en régimen mixto, aunque es relativamente fácil bajarlo en un trayecto cotidiano.


Confort
En materia de calidad general, por materiales, ajustes y nivel de equipamiento, el habitáculo del A1 sube el listón en la categoría. Además, todos los mandos tienen una disposición adecuada, incluido el famoso MMI con el que controlamos el equipo multimedia desde el salpicadero y no desde la consola central como en el resto de los coches de la marca. Los datos se muestran en una pantalla retráctil de 6,5 pulgadas que está integrada en la parte superior del salpicadero y que podemos plegar y desplegar manualmente con gran facilidad.

Tal vez, lo más reprochable sea su diseño, bastante anodino para tratarse de un coche de su categoría. Como detalles diferenciadores, tan sólo podemos destacar las carcasas de los aireadores, que pueden ser de colores diferentes y, opcionalmente, ir a juego con algunos detalles de los asientos, mientras que en algunos coches de este tipo y precio, encontramos más opciones de personalización y una iluminación interior más cuidada.

De todos modos, a los mandos del A1 el confort general es muy satisfactorio. Se agradece especialmente la buena postura de conducción, algo más baja de lo habitual -como acostumbran los coches del Grupo Volkswagen-, así como el espacio y el número de huecos útiles disponibles, aunque lo más reseñable es el correcto aislamiento acústico del habitáculo, que nos permite circular a velocidades elevadas sin que apenas se filtren ruidos aerodinámicos en el interior.

En la parte trasera, la vida a bordo del A1 se complica bastante más. Los pasajeros que alcancen el 1,80 m. de altura tocarán con la cabeza en el techo y aunque sí encontrarán una anchura más que suficiente, tampoco podrán ir excesivamente cómodos, puesto que el espacio para las rodillas es muy limitado y también se echan en falta asideros, reposabrazos o cualquier detalle de cortesía. En este sentido, es casi un 2+2, sólo será apto para el transporte de niños o adultos de talla pequeña, preferiblemente en recorridos cortos. En este aspecto es en el que más se parece al Mini aunque, a cambio, ofrece un maletero bastante más capaz. Hasta 270 litros por los 160 del utilitario de origen británico.


Valor de compra
Después de todo, es cierto, el Audi A1 es el utilitario más moderno y mejor rematado del mercado. Además, tiene una estética premium, un comportamiento muy equilibrado y un tacto suave que posibilita una conducción diaria muy cómoda. Ahora bien, su precio es el más alto de la categoría. Este 1.6 TDI de 105 caballos y acabado Ambition -el más completo- parte de los 20.960 euros y aunque incluye de serie elementos como: iluminación diurna, retrovisor interior anti-deslumbramiento, cristales traseros tintados, encendido automático de luces y limpiaparabrisas, diferencial electrónico de efecto antiblocante XDS o función Stop & Start del motor. Pero si por algo destaca, es por su numeroso equipamiento opcional, nunca visto en el segmento. Hablamos de extras como la pintura Audi Exclusive: 2.350 euros, la tapicería de cuero ‘Milano’: 1.375 euros o el navegador MMI plus de 3.040 euros.

Bien es cierto que sus últimos competidores no le van a la zaga, el Mini Cooper D parte en los 20.701 euros y también añade numerosas opciones de personalización, así como el Citroën DS3 HDI 112cv, que arranca en los 20.545 euros. El Alfa MiTo 1.6 JTDm de 120 caballos se conforma con unos 19.415 euros opciones a parte. Puede que el Audi sea el más equilibrado y exclusivo de los cuatro, pero después de todo no me parece el más recomendable.


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