Informe estratégico: Gran Premio de Malasia 2012

Maniobras clásicas y valientes para cruzar la línea de meta en Sepang

El Gran Premio de Malasia de 2012 arrojó diversas sorpresas: la victoria de Fernando Alonso, el segundo puesto, casi primero de Checo Pérez, el flojo ritmo de los McLaren y Red Bull, y la inteligente estrategia de Toro Rosso. El Informe Estratégico está escrito por nuestro compañero James Allen junto a UBS, y con la participación de estrategas e ingenieros de varios equipos de Fórmula 1.
Por Por James Allen / Traducción: Héctor Campos
© Sutton Fernando Alonso cruza la meta de Sepang

El Gran Premio de Malasia deparó una interesante visión de lo que podemos esperar de 2012 desde el punto de vista estratégico y competitivo. En él también vimos un fenómeno que podría demostrar que la clave de esta temporada para quien gane el título: la habilidad de ser rápido con todos los tipos de neumáticos en todas las condiciones. Porque, a juzgar por la carrera de Sepang, incluso más que en Melbourne, todos los equipos tienen dificultades para controlarlos. Hamilton, abonado a la Pole Position, por ejemplo, no fue particularmente rápido en ningún momento, mientras que Sauber ha sido muy rápido con los intermedios usados y con los duros lisos. Pastor Maldonado, de Williams, no fue particularmente veloz con los intermedios, pero una vez que montó los lisos, fue extremadamente rápido.

Ha sido una carrera fantástica en la que Sergio Pérez pudo ganar, incluso sin el error de pilotaje que cometió a seis vueltas del final, como veremos.

Las predicciones de estrategia para una carrera en seco eran que el neumático duro hubiera sido realmente el más rápido en la carrera, con una ventaja estimada de 0,2 segundos. En la carrera se demostró que era cierto, y lo que era fundamental era montar un nuevo juego de neumáticos frente a otro usado. Esto se demostró en el duelo por la primera posición en los últimos compases.

Pérez y Alonso en el podio del GP de Malasia 2012

 

PÉREZ Y SAUBER, EL QUE SE ESCAPÓ

Sergio Pérez y Sauber fueron la combinación más rápida de coche, piloto y neumáticos en dos fases vitales de esta curiosa tarde; en la segunda parte de la carrera -tras la parada por la lluvia- usaron intermedios, y particularmente en la última parte montaron neumáticos lisos. Pero la que pudo ser una victoria histórica no se perdió sólo en el error de pilotaje. La estrategia, valiente al principio, llegó a ser muy prudente según la carrera progresaba, y eso también le costó la oportunidad de ganar.

Como la lluvia caía violentamente en las primeras vueltas, Sauber llamó a Pérez a boxes en la tercera vuelta para montar neumáticos de lluvia. Fue el primero de los competidores serios en mover ficha, y todo el mundo le siguió, pero no hasta dos vueltas más tarde. Con neumáticos de lluvia extrema, Pérez era tres o más segundos más rápido que los coches líderes, y cuando todo el mundo entró en la quinta vuelta, subió al tercer lugar. Esta maniobra valiente de Sauber fue la base de un gran resultado. Pero desde entonces jugaron muy cautelosamente.

En la segunda parada en boxes, Pérez iba por detrás de Alonso. En ella cambiaron los neumáticos de lluvia extrema a intermedia, y Pérez paró dos vueltas más tarde que Button, y una vuelta después que Alonso. La pista se estaba secando y hacia el final de la decimotercera vuelta, cuando el coche de seguridad se retiró, era obvio que los neumáticos intermedios eran los más rápidos. Pero Sauber jugó con prudencia, y dejaron a Pérez en pista otra vuelta más, en la que alcanzó el liderato.

Este error crítico le hizo perder la posición en pista respecto a Fernando Alonso. Cuando Pérez entró a boxes en la vuelta decimoquinta, estaba justo delante de Alonso, pero le tocaba encontrar el punto a sus nuevos neumáticos intermedios, mientras que Alonso tenía una vuelta de experiencia con ellos y pudo adelantar a Pérez a principios de la vuelta.

De todas maneras, Pérez pudo ganar una posición sobre Hamilton, que quedó retenido en boxes por McLaren para no colisionar con Massa, que en esos momentos entraba.

El Ferrari abrió una brecha de seis segundos sobre el Sauber, pero a medida que los intermedios fueron a menos, Pérez voló hacia Alonso, que cerró la diferencia hasta 1,3 segundos en la vuelta trigésimo novena. En esos momentos, Ricciardo, el primero en montar neumáticos lisos, iluminaba las hojas de tiempo, y claramente era el momento de imitarle.

Pérez y Alonso en la batalla por el primer puesto

Las estrategias de Sauber se retrasaron de nuevo; no sólo fueron precavidos a la hora de ponerle a su inexperto piloto los neumáticos lisos demasiado pronto, sino que también tenían un ojo en el clima, con la amenaza de más lluvia pendiente. Perdieron la iniciativa; Ferrari fue a por ello, llamando a Alonso a boxes. Como líder, Alonso necesitaba cubrir la amenaza del coche claramente más rápido, y es lo que hizo. 

Este segundo error le puso a Pérez a siete segundos por detrás de Alonso. Sauber eligió un nuevo juego de neumáticos duros; Alonso, uno usado de medios. La decisión de Ferrari fue interesante, pues muchas estrategias no dejaron claro si los medios podrían durar 16 vueltas, la distancia que había hasta la bandera de cuadros en esos momentos. Pero sobre papel, los medios ofrecían un calentamiento más rápido. De hecho, los neumáticos duros demostraron calentarse más rápidamente en el Sauber, e instantáneamente fue el más rápido. De nuevo, Pérez cogió a Alonso rápidamente, y con el DRS activado y algún tipo de ventaja seguro que le habría adelantado en algún lugar en las últimas seis vueltas.

De todas maneras, perdió concentración cuando el equipo le dijo que se asegurara su posición, y cometió un error, que le hizo perder cuatro segundos. Hubo insinuaciones de que con un Sauber tan políticamente alineado con Ferrari, y un cliente de sus motores, había hecho algún tipo de "arreglo" con la Scudería. Pero Sauber y Ferrari lo negaron el domingo por la noche. Y parece más bien que Sauber no quería tirar por la borda la oportunidad de lograr su mejor resultado en cinco años.

Sin embargo, en ese final de carrera vimos algo que aporta un gran estímulo para la temporada que tenemos por delante. Después de seis vueltas llegamos a un punto en el que los neumáticos duros eran más rápidos que los medios. Esto es algo que Pirelli esperaba lograr este año, y esto hará que las estrategias sean mucho más interesantes. Con muchos coches parejos en rendimiento y muchas opciones en la estrategia, este va a ser un gran año de competición.

 

TORO ROSSO: TÁCTICAMENTE ASTUTO

El director técnico de Toro Rosso, Giorgio Ascanelli, solía ser el ingeniero de pista de Ayrton Senna en McLaren, y es uno de los 'viejos zorros' más astutos del paddock. El domingo vimos un par de maniobras clásicas de Ascanelli: en la primera dejó a Jean Eric Vergne en pista con los neumáticos intermedios mientras la caía la torrencial lluvia. Él sólo tenía que mantenerse sobre el asfalto mientras todo el mundo entraba a boxes para cambiar a neumáticos de lluvia extrema, y lo logró. Cuando el director de la carrera la paró, pues Ascanelli sabía que lo haría, Vergne estaba séptimo. Y con la 'resalida' detrás del coche de seguridad, eso significa que se podía montar neumáticos de lluvia extrema, ¡así que Vergne montó un juego de neumáticos de lluvia sin tener que hacer una parada en boxes! Eso le llevó a su octavo puesto final.

Mientras tanto, Ascanelli también estaba al tanto de su otro piloto; como la pista se secó, decidió que Daniel Ricciardo debería ser el primero en montar los lisos. Esto tenía sentido pues era decimoséptimo en ese momento, y necesitaba entrar en juego. No había necesidad de arriesgar la posición de Vergne. Así que Ricciardo tiró los dados y ganó tres posiciones; insuficiente para llevarle a los puntos, pero bien valió la pena intentarlo.

Riesgo y recompensa; de eso se trata en las estrategias de Fórmula 1.

Jean-Eric Vergne con los intermedios durante la intensa lluvia del domingo en Malasia

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