01
ago
2011
Calentar banquillos es contraproducente: los pilotos terminan aburriéndose, pierden velocidad y se terminan oxidando

Da la impresión que estar en la F1 ya no es lo que era. La competición de más lustre del orbe ya no quiere a todos sus hijos, y como la normativa apenas permite espacio para que los probadores y suplentes prueben o suplanten, se aburren como ostras viendo a sus compañeros titulares como entran, salen, rompen sus coches o hasta se suben en podiums que bien podrían estar destinados a ellos si tuvieran una oportunidad.

Afortunadamente para la seguridad en general, no se lanzan a la pista como espontáneos taurinos con un cartel diciendo "quiero una oportunidá, zeñó emprezario", pero lo que hace Nico Hulkemberg es poco más o menos lo mismo, pero sin el letrero; ahora el mensaje lo sujeta el pájarito azul de Twitter.

El carrerista germano que en 2010 hizo una pole position, loterística eso si, este año está hasta la pera de ver a Sutil y Di Resta darse caros paseos con un coche que él apenas toca algún que otro viernes. Por eso suelta a las bravas que o le dejan subirse de una puñetera vez o se pira a correr por ahí. El chavea ha preguntado a sus jefes indios que cuál es el plan para 2012, y al parecer le han hecho la peseta. Mallya ha dicho que en diciembre dirá quiénes van a guiar sus coches el año que viene y que mientras, que se espere sentadito que está más guapo. Pero claro, si en diciembre le dicen que le van a dar por la retaguardia, será demasiado tarde para buscarse un volante de titulero. Si el ahijado deportivo de Willi Weber no pilla cacho en la F1 sería bien recibido en el DTM, en la NASCAR, en la Superleague o en cualquier categoría donde pudiéramos verle desparramar lo que muchos observadores dicen que tiene, pero para él no sería lo mismo. Donde seguro que no lo vamos a ver correr este año es justo donde está ahora, y el chico se está poniendo nervioso.

Algo tiene la F1 que para cualquier carrerista de la categoría, edad o nivel que sea, sueña con estar en la F1 aunque sea de limpiabotas… pero de vez en cuando sale algún perroflauta -un #indignao- de la velocidad, que dice que se pira, que caliente banquillos su p**a m**dre. Antes, un probador se hinchaba de dar vueltas, se dejaba el culo pelao desarrollando en circuitos invernales y se contaba con ellos hasta para inaugurar concesionarios, pero ahora raro es el que hace dos o tres tandas de entrenamientos libres un mal viernes, apenas se les ve y muy rara vez algún plumilla se interesa por sus nulos progresos. Lo de Chandhok en Lotus en la carrera de Germany fue más un mandoble en los morros de Trulli para que se deje de quejar y se ponga firme cuando asoman sus jefes… pero Chandhokan raramente volverá a pilotar ese verde Lotus antes de fin de temporada.

La rareza de Marc Gené de ser suplanteador oficial en Ferrari y carrerista en Le Mans con Peugeot es una de esas rocambolescas situaciones en las que no existe colisión de intereses entre marcas, buena voluntad por parte de todos y un enorme esfuerzo por parte del piloto de Sabadell, pero es ciertamente muy poco habitual.

Otros en la situación de Hulk, como Andy Soucek, Valteri Bottas o Jules Bianchi decidieron -o les decidieron- alejarse de la muy lustrosa F1; estar 'dentro' da mucho pisto pero en la práctica lo único de bueno que hay es que los hoteles son buenos y se come bien… pero poco más. Ni correr, ni gloria, ni pasta. Hasta las azafatas que te tocan son las más feas si no eres titular (aunque son más fáciles, lo juro).

Ese dicho que reza "si una vieja te lo da, cógelo que menos es ná", le viene de perilla a tipos como Hulkenberg, vayan a pillar óxido entre banquillo y banquillo, porque nada le podría venir peor al espinillado germano si el año que viene le tocase otra temporadita de miranda. "Al menos por ahí me dejan correr un poco más", dice sin palabras el espigado carrerista cuando Vijay Mallya le dice: "no, este viernes tampoco". Lo mejor que le puede pasar a un piloto joven es llegar a la F1 con ciertas capacidades, pero mucho nos tememos que lo peor que le puede pasar a un piloto joven con ciertas capacidades es llegar a la F1 y ejercer de mero espectador. Se quemará, se minará su pasión, y su talento se secará como una flor metida en un libro.

Triste destino el de los pilotos probadores en esta segunda década de siglo, parecen los esclavos que en la antigua Roma bebían el vino de sus amos para saber que no estaba envenenado. Los suplentes que agachan la cabeza y aguantan es porque se han hecho adictos a ese veneno (nada que ver con La Veneno, claro…).

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