19
abr
2012
El cabreo de Marko le sienta muy bien a la F1... er... bueno, más bien lo que lo provoca: la igualdad

En Red Bull patalean y dicen que no les pone nada lo de luchar también con el árbitro, que es un jugador con el que no contaban y que el tema los tiene calentitos.

La figura de la eternamente discutida FIA no sólo es necesario sino que además, a veces hay que dejarles trastear aunque te hagan un estropicio. En más de una ocasión se ha utilizado a 'los chicos de las camisas azules' en beneficio de unos y perjuicio de otros, pero en el fondo, y mirando a largo plazo, su papel es benefactor en el sentido en que tienen una marcada tendencia en parar los pies a los abusones de la clase, dejar espacio creativo suficiente como para que los constructores tengan donde jugarse los cuartos, y los equipos de la cola del pelotón no acaben las temporadas desfondados y corriendo contra podencos hipervitaminizados.

Esta tarea es cualquier cosa menos fácil, porque hay que dejar contentas a todas las partes y eso es más difícil que echar a volar agitando las manos (a menos que seas Chuck Norris).

La Fede ha cortado las alas a los hasta ahora implacables Red Bull, que especialmente gracias a sus escapes soplones y alas flácidas, metían una panadera al resto que los dejaba tiritando. El DRS se inventó para que en recta, el resto de equipos recuperaran en recta el resuello que palmaban contra los "Blues Brothers" en curva, pero fue insuficiente.

Al alerón móvil trasero le llamaron de todo: timo, estafa, juguete, chirimbolo, que creaba adelantamientos artificiales, que prostituía la competición y mil perrerías más, pero haciendo honor a la verdad, gracias a él la temporada 2011 fue bastante más divertida que la de 2010, en la que Frigodedoman salía desde la primera línea de parrilla y desaparecía de la pantalla de todos. En 2011 estaba todo el pescao vendío antes de tiempo, pero al menos vimos salsa en mitad del pelotón récords de adelantamientos en pistas donde antes sólo veíamos procesiones.

Cuando se descubrió el gadget de las alas lacias, debieron hacerle hasta vudú con un muñequito, pero los coches azules seguían su trayecto imperturbable hacia su segundo título, y la FIA no encontró la manera de pararle los pies.

Los comisarios deportivos se agarraron a un clavo ardiendo, dicen que por presiones del resto de equipos, en parte buscando un poco más de igualdad, y suspendieron el invento de marrás del que tan sólo Red Bull sabía sacar tajada de verdad: adiós escapes soplones. El hipohuracanado aliento de los motores Renault dejaron de escupir su poderoso bufido contra el chasis de manera que la presión ejercida contra el suelo por el propio motor se disipará en lo sucesivo en la atmósfera que compartimos; ya no habrá ventaja, y eso es algo tangible.

Los todopoderosos RB6 y RB7 han degenerado en un estupendo pero no demoledor RB8. El coche corre, pero ya no es el que era. Por eso Webbo y Frigodedo son superables con relativa facilidad tanto en el cualifáin como en carrera y a día de hoy el tercer título consecutivo se les antoja... lejano. Helmut Marko, la cara política visible de Red Bull brama, bufa y se rasca los picores en público y solmena a los municipales porque no les dejan usar uno de sus juguetes favoritos.

La escudería Red Bull es muy merecedora de los laureles logrados, pero no es ni un equipo clásico, ni tienen la potencia política de otros contendientes con hombres 'cercanos' en el seno de la FIA. Es por eso que no ha resultado demasiado difícil elaborar una regla novedosa que les quitase a los austriacos su gadget mágico, el que a todas luces daba superpoderes a sus hiperenergéticos bólidos. A Sansón le cortaron sus rizos, y a Red Bull le arrancaron de cuajo los sopletes que ninguna otra formación supo clonar, así que como resultado tenemos que hay una igualdad en pista como la que hacía tiempo que no veíamos.

Tres carreras, tres ganadores, tres resultados poco esperados. En la primera carrera todos esperábamos ver ganar a un Red Bull, y llegó Button. En la segunda muchos esperaban ver la recuperación de Red Bull, y Alonso se lo llevó calentito contra todo pronóstico. En China todos esperaban ver arriba del todo a los Red Bull, y Nico Rosberg ganó la primera carrera de su vida en la F1 a lomos del también novel en el podium, Mercedes.

¿Que ha pasado?, pues lo voy a poner en grande para que quede claro:

 

LOS COCHES SE HAN IGUALADO


Pero… ¿está bien emputecer al que se lo ha ganado por listos porque el resto es incapaz de de darles caza? Nadie quiere volver a ver aquel lustro colorao en que los medios especializados gastaron más tinta roja que en los 25 años anteriores. Aquellos mundiales fueron soberanamente aburridos y la salsa de las apuestas residía en saber quien acompañaría al Kaiser en el podium.

Todo fue muy soso y tan escaso de emoción como bailar con la hermana. Curiosamente y a pesar de que los Ferrari fueron coches excelentes en aquella época, no había un gadget definitivo, una solución imaginativa que les diera la kryptonita necesaria para vencer al resto. Fue sin difusor de doble plano, ni escapes soplones, ni inventos revolucionarios, pero si gracias a un diseño inteligente y bien exprimido. En realidad el gadget era la potencia bruta del conjunto, del Dream Team: Todt + Brawn + Byrne + Schumacher, éste último en el papel estelar de guinda del pastel... bueno, eso y que Bridgestone pagaba todas las pruebas del equipo italianos y entrenaban todos los días, como quien dice, así que chisme que no funcionaba, pasaba a mejor vida en la misma jornada, no como ahora, que casi no se prueba.

En la F1 modelna gana el que va por delante, y ese es el que inventa lo que los demás no tienen. Si, es cierto, esta F1 es la F1 de los ingenieros, de los inventores, de los genios clarividentes, pero es lógico desde el punto de vista de que no sólo hay un mundial de carreristas, sino que hay otro de equipos... que además es 'el de la pasta'. Es dinerariamente más rentable pagar a los mejores técnicos que a los mejores pilotos; los pilotos traen gloria, pero el mundial de equipos... pastuqui. Aunque tengas a virtuosos del volante, necesitan la mejor montura, sin ella, no hay tu tía.

La FIA impedirá en el futuro más inventos de este tipo por dos razones: cuanto más alargue su vida, peor será erradicarlos porque no sólo afectará a los que lo diseñen, sino a los que les intenten copiar; y dos, y mucho más mundano, porque el desarrollo de cualquier idea de estas consume recursos y dinero de los equipos pudientes, y resultan inalcanzables para 'los de atrás', que sencillamente tienen otras necesidades. La prueba está en que ante esa emulación de escapes soplones que las escuderías se han buscado en un intento de recuperar lo que de bueno tenían, los municipales ya han dicho que en el futuro habrá un tuneado de la norma para que nadie se pase de listo.

Tienes la certificación de que los inventos futuros caerán a cuentagotas con el aborto forzado del "control de altura del tren delantero" que Lotus tenía calentito, y el resto de equipos se esforzaron en imaginar durante este invierno... nunca vio la luz. Muerto antes de nacer para evitar problemas ulteriores y una sangría económica a los equipos.

Lo raro es que cada pieza que se monta en un monoplaza se envía a los chicos de las camisas azules que suelen dar su bendición a piezas que aunque comprenden, escapa a sus conocimiento el rendimiento que añadirá a cada coche, lo que nos lleva a una paradoja: la FIA da el visto bueno a elementos que luego descalifica como fulleros. Pos vaya gracia.

¿Que arreglo tiene esto? Pues lo tiene malo, a menos que poco a poco se siga poniendo coto a la imaginación a base de piezas comunes, abaratadas al ser fabricadas en serie y cercenando la imaginación de los técnicos más brillantes. ¿Chasis comunes, suspensiones comunes, motores comunes, alerones comunes? Hay mucho campo, a los americanos les va bien con coches antediluvianos y más toscos que la puerta de un descampao, pero hay espacios intermedios. O tiran por esta vía, o terminemos viendo lo que se lió en Silverstone 2011 con escapes soplones suspendidos por una carrera y luego de vuelta... aquello no fue serio; las normas no las puso el árbitro, sino los jugadores.

Conclusión: si estamos felices al no ver claros favoritos es porque los coches se parecen un poco más. Habría que trabajar en que se diferenciasen menos, lo que además, puede abaratar el conjunto, pero habrá de hacerse de forma que las escuderías tengan espacio en el que poder defender el título de constructores. Y no me digáis que he sido el primero en llegar a esta conclusión, porque no me lo creo.  

 

@VirutasF1

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