24
abr
2012
Si los jefes de equipo tienen que aguantar de todo, Eric Boullier es el más resistente de todos, parece hecho de Kevlar

El domingo pasado hubo un tipo que por fin pudo respirar, porque se cree que tenía llevaba con la respiración contenida desde hace algo más de dos años. Eric Boullier empezará a ponerse un poco menos colorao y sonreirá un poco más desde el alivio que tuvo que suponerle ver a sus dos pilotos subidos en el podium y a dos dedos de distancia de ver como Kimi ganaba a Vettel con un coche a todas luces más rápido que el Red Bull.

Boullier fue el bombero que llegó en enero de 2010, de sopetón, a Renault para apagar uno de los incendios más aparatosos de la década. El accidente trucho de Nelsinho Piquet marcó a la escudería como fullera, les calzaron una multa XXL disfrazada eufemísticamente de 'donación a diversas fundaciones de la FIA', y como resultado político acabó con Flavio Briatore en la cola del paro y un posterior y nada discreto juicio contra el ente federativo.

Si llegar a un equipo en esta situación era poco, llegó justo tras írseles el banco ING -del que se dice apoquinaban 200 minolles de leuros-, y otros patrocineitors que ayudaban a equilibrar las cuentas. Después de estas 'obras públicas' mayores, y una temporada poco sobresaliente, llegó el siguiente marronaco: el accidente de Kubica. Toda la política deportiva de la formación giraba alrededor del polaco, un peso pesado del carrerismo y profesional de eficacia probada. No quisiera estar en el pellejo de Boullier cuando aquella mañana debió recibir la noticia… y más tarde dar explicaciones a la gente de Genii Capital y porqué había permitido aquello de los rallyes. Kubica se perdió no sólo la totalidad de la temporada 2011 sino también la 2012; es más, su contrato con el equipo caducó y a día de hoy Roberto no tiene curro. Si, corre el rumor de que tiene firmado un precontrato con Ferrari para acompañar a Alonso algún día, pero nadie sabe a ciencia cierta cuando volverá a las pistas… ni con que capacidades.

Esto tuvo que ser un grueso hueso de aceituna en mitad del gaznate del gabacho que pa él se queda. ¿Quieres más?, porque hay más. El hombre-que-se-come-chumbos-sin-pelar se tuvo que zampar otro fruto de la penca cuando le dijeron a través de su Blackberry, "tronco, Robert ha tenido un accidente, y es gordo, está grave". El hombre tragó saliva malamente y tuvo que salir por pies para la clínica donde estaba el de Cracovia. Si todo esto te parece poco, the last sapo que se ha tenido que trasegar este técnico aeronáutico formado en Instituto Politécnico de Ciencias Avanzadas de Toulousse, ha sido el de que la marca Lotus los deje tirados no en plena temporada, sino apenas disputadas tres carreras. El presupuesto del equipo ya estaba enormemente mermado no sólo por aquello de las restricciones dinerarias, sino porque lo de los patrocinios está muy cuesta arriba, y apenas hay dinero en el mercado de la esponsorización.

En la marca de propiedad malaya pintan bastos y han plegado velas para coger al el resuello. El equipo seguirá llamándose como los deportivos nacidos en Las Islas de Su Majestad, pero seguirán siendo negocios muy separados… y sin dineros por medio. El amo del cotarro, Gerard López dice que Genii Capital soltará la pasta necesaria, pero visto desde fuera, la cuantía debe ser de esas que sólo se ven en presupuestos de ministerios y grandes construcciones… muuuuucha pastuqui.

El bueno de Boullier comprendió que sin buenos pilotos, en lugar de pilotos-de-pago, Lotus no iría a ninguna parte. Bien pudo haber subido en los coches negridorados a alguno que trajese en la mano un maletín, pero prefirió apostar los 12,5 minolles/año que cuesta Kimi, y otorgar la confianza y el crédito que nadie dio a Romain Grosjean cuando abandonó por la puerta de atrás el equipo Renault. Kimi resucitaba tras un par de años divirtiéndose al ponerse coches por sombrero y sus resultados tienen alucinados a todo el paddock; ha tardado diez minutos en volver a adquirir su siempre poderoso ritmo, y parece que nunca dejó la F1.

El amigo de los Magnum de chocolate parece tocado en la frente por un Harry Potter cualquiera y le ha dotado del don de la velocidad. Por eso se la pela todo y le des lo que le des, lo hará rápido. Kimi es un extraterrestre, rápido y veloz, por el que Boullier apostó con los ojos cerrados… ahora vemos que acertó de pleno. En su actual equipo le dejan hacer literalmente lo que le salga del pirulo, justo lo contrario que en la encorsetada McLaren, donde le entraban sudores fríos a las órdenes del sargento chusquero Ron Dennis. En Lotus Iceman es feliz y por ello… rinde.

El flacucho Grosjean pedía permiso en la sucursal bancaria donde curraba para correr en AutoGP cada domingo y se puso las botas, o mejor dicho, puso las botas a su equipo en 2010 al ser Campeón de la categoría donde recaudó en premios en metálico casi el triple del presupuesto de aquella temporada. Nunca un piloto -procedente de la F1- fue tan rentable, y se ganó con creces el invisible título de "Inversión del año". El franco-suizo fue paciente, volvió a la formación que le despidió en favor del Camarada Petrov que llegaba con pelas bajo el sobaco, y siguió 'por allí'.

En Bahréin Kimi quedó a tres segundos de Vettel, ganador, pero Romain acabó a siete segundos de Kimi. Esto no sólo implica que tuvieron unos coches excelentes, sino que Grosjean estaba a menos de dos décimas por vuelta de un Campeón del Mundo, todo un logro personal. Boullier, mállaner personal del piloto, vio algo que escapó al resto y ahora recoge las mieles de sus aciertos al apostar por él.

Precisamente tras pasar por lo que ha pasado, ver a sus dos chicos encaramados en el cajón y con posibilidades reales de haber ganado la prueba, no es de extrañar que este 2012 veamos a Eric recogiendo un trofeito en algún podium de por ahí. Si es así, Nira le podrá entrevistar en español, idioma que chapurrea con un divertido acento de Cádiz, no en vano trabajó durante seis meses para la escudería de GP2 Racing Engineering, con sede social en Sanlúcar de Barrameda.

El galo es uno de los directores más asequibles, trabajadores y discretos del Mundial. Su teléfono móvil se merienda las baterías a pesar de no atender red social alguna (se las lleva una chica del equipo), es serio, habla claro llamando las cosas por su nombre y sin rodeos, adora la discreción -la antítesis de Briatore-, y es un amante de la buena vida entendida como que sabe elegir de entre lo bueno, lo mejor. ¿No te recuerda a Jean Todt en sus tiempos de Ferrari?. Pues a Virutas si, y no sería de extrañar que en un plan a largo plazo, en la Scuderia pensasen en un tipo de este perfil, porque nunca les fue tan bien como con el otro que hacía cosas muy parecidas.

Mientras ese momento llega o no, un asistente de Lotus le dice a Boullier que está plantado en la puerta del box:

- "Eric, ahí enfrente hay unos 'Charlies' que dicen que te van a disparar con Napalm desde la tribuna principal".

Ante lo que uno director de los directores más bragados de la parrilla se ajusta sus gafas de empollón, se cala la gorra, y responde en voz baja mientras aprieta los dientes:

- "Pues diles que vayan rapidito, que el avión para casa sale a las ocho y quiero cenar esta noche con mi familia".

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